Este proyecto fue presentado en la Cámara Alta a finales de abril y forma parte de una estrategia política que el Gobierno busca implementar antes de las elecciones legislativas previstas para el próximo año. La propuesta no solo busca abolir las PASO, sino que también introduce modificaciones en la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, así como en el financiamiento de las campañas y la puesta en marcha de la Boleta Única de Papel.
Desde la Casa Rosada argumentan que las primarias generan un gasto innecesario para el Estado y sostienen que, de facto, han funcionado más como una “gran encuesta nacional” que como un mecanismo efectivo para seleccionar candidatos. Además, el oficialismo opina que este sistema ha debilitado la identidad de los partidos y ha favorecido las disputas internas dentro de las coaliciones.
La discusión más compleja actualmente se centra en el Senado, donde La Libertad Avanza no posee mayoría y necesita el apoyo de aliados y gobernadores. En este contexto, Patricia Bullrich y otros representantes del oficialismo están llevando a cabo conversaciones con líderes del PRO, la UCR y otros bloques provinciales para tratar de establecer un pacto que facilite el avance del debate. Por otro lado, en el Gobierno reconocen que el margen para mantener la versión original del proyecto es limitado y que probablemente tendrán que aceptar modificaciones para evitar que la reforma sea estancada en la comisión.
