Guadalupe Merlos Dipietro tenía 18 años, era de Mar del Plata y murió este lunes por la tarde al ser atropellada por un colectivo de la línea 532 que perdió el control en el boulevard Patricio Peralta Ramos, entre Rivadavia y San Martín, frente a la zona del Skate Park Bristol.
La joven fue la única víctima fatal de un episodio que dejó además varios heridos internados en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) y que volvió a poner en discusión las condiciones de seguridad del transporte público y la fragilidad de una escena cotidiana: la de esperar el colectivo en una parada céntrica de la ciudad.

La noticia impactó de lleno en Mar del Plata porque, detrás del dato duro del accidente, apareció de inmediato la dimensión humana de la tragedia. Guadalupe era una chica muy joven, de apenas 18 años, y su muerte provocó una oleada de dolor entre familiares, amigos y vecinos que empezaron a despedirla en redes sociales apenas se conoció su identidad.
Su familia fue notificada poco después del siniestro y el círculo íntimo quedó devastado ante una pérdida tan abrupta como inesperada. En varios de esos mensajes se repitió una misma idea: que tenía “toda una vida por vivir”.

En ese retrato íntimo aparece también un dato que hizo aún más estremecedora la historia: Guadalupe era hija de Esteban Merlos, chofer de otra línea de colectivos de Mar del Plata, la 581, perteneciente a la Empresa de Transportes Peralta Ramos. Esa coincidencia dolorosa recorrió rápidamente la cobertura del caso, al mismo tiempo que se viralizaba un posteo del padre en el que expresaba su conmoción por haber compartido con ella, apenas un día antes, el festejo del Día del Padre. La tragedia, así, no solo golpeó a una familia marplatense, sino también a un entorno directamente vinculado al sistema de transporte urbano.
Aunque buena parte de la información que trascendió sobre Guadalupe surgió a partir del dolor de su entorno, a partir de sus redes sociales se pudo saber que se trataba de una adolescente con un perfil bajo, sin publicaciones visibles en su cuenta principal, pero con historias destacadas y fotografías personales.
El accidente ocurrió pasadas las 19 del lunes, en una de las zonas más transitadas del frente costero marplatense. Según la reconstrucción inicial, el interno 173 de la línea 532 ingresó a la dársena de ascenso y descenso de pasajeros, perdió el control, se montó sobre la vereda y embistió a las personas que estaban bajo la garita.
La escena obligó a desplegar un operativo de emergencia con ambulancias, bomberos, agentes de Defensa Civil, personal policial y tránsito municipal. Los primeros heridos fueron asistidos en el lugar y luego trasladados al HIGA, mientras los investigadores comenzaban a trabajar sobre el vehículo para establecer qué había pasado en esos pocos segundos que terminaron en tragedia.
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