Es encomiable el esfuerzo que realiza Luis Majul para mantenerse en equilibrio entre el sentido común y sus propios intereses.
Por un lado no le quedó otra que reconocer que lo que está haciendo el gobierno libertario con las universidades públicas y los centros de investigación nacionales es aberrante, y por el otro permanentemente trataba de justificarlo.
Para salir de ese momento incómodo -cuando el geólogo y profesor de la UBA, Eduardo Malagnino, lo tenía contra las cuerdas- no se le ocurrió otra escapatoria que levantar la entrevista argumentando que tenía una víctima esperando.
