La historia la contó su mamá Mónica, quien reveló que todo surgió de un regalo de su abuelo Osvaldo, que le daba monedas para comprarse caramelos cuando lo llevaba a entrenar.
Osvaldo le dejaba unas monedas para que se comprara caramelos en el buffet del club pero lo que Rodrigo De Paul no sabía era que esas monedas eran las del pasaje de vuelta y se tenía que volver caminando para que su nieto pudiera comprarse los caramelos.
«Durante muchos años, Rodrigo nunca supo que esas monedas que le daba a él eran las monedas del viaje. Mi papá se volvía a la casa caminando y le daba esas monedas para que él se compre los caramelos cuando iba a entrenar», rememoró Mónica en una nota.
El abuelo Osvaldo murió en 2009 y nunca pudo ver a su nieto debutar en Primera División ni vestir la camiseta de la Selección pero de alguna manera estuvo en n Qatar, gracias a una bandera en su homenaje que emocionó al Motorcito en plena cancha.
«Desde donde esté, lo ve», cerró Mónica la emotiva anécdota.
