Ubicada en el corazón del barrio porteño de Recoleta, sobre la calle Paraná 1048, se alza una imponente casona de estilo neoclásico que parece detener el tiempo. Durante más de dos décadas, Milión no ha sido simplemente un restaurante o un bar; se ha consolidado como un emblema cultural de la Ciudad de Buenos Aires, un refugio donde la arquitectura francesa del siglo XX convive con la vanguardia artística y una propuesta culinaria de autor que marcó una época. Este espacio se hizo famoso, además, por contar con Ernestina Pais como una de sus propietarias.
La historia de esta emblemática edificación comenzó formalmente en 1913, cuando finalizó su construcción. Aunque la identidad de su arquitecto permanece envuelta en un halo de misterio, se sabe que la mansión perteneció originalmente a la familia Allemand.
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La propiedad, de cuatro niveles, fue heredada por una sobrina de la familia, quien la habitó en soledad hasta su fallecimiento en 1992. Tras su partida, el caserón permaneció en total silencio, con las persianas bajas durante siete años, hasta que un grupo de socios —entre ellos la recordada conductora— decidió devolverle la vida en 1999.
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El proceso de puesta en valor fue meticuloso. El objetivo primordial de los fundadores fue preservar el alma de la casa, manteniendo intactas sus claves arquitectónicas. Al ingresar, los visitantes se encuentran con molduras originales, columnas de volutas jónicas y accesorios que sobrevivieron al paso de las décadas, desde los picaportes y lámparas hasta el antiguo teléfono de la residencia.

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Sin embargo, el verdadero tesoro de Milión es su frondoso jardín, un oasis urbano con enredaderas, un rosal y un níspero que se ha convertido en uno de los espacios más codiciados de la noche porteña.

Desde sus inicios, este espacio gastronómico se diferenció por su compromiso inquebrantable con el arte. No era raro encontrarse en sus elegantes salones a figuras de la talla de Charly García, Juana Molina o Daniel Melero.

La casa fue anfitriona de desfiles de diseñadores como Trossman-Churba y sede de innumerables muestras de pintura y fotografía. Obras icónicas, como Mártir de Marcos López, se volvieron parte indisoluble de la identidad visual de la barra del lugar.

Esa fusión entre la herencia aristocrática de la mansión y el espíritu rebelde del arte contemporáneo es lo que convirtió a Milión en un clásico instantáneo que supo reinventarse durante más de 25 años.
Cómo es el menú de Milión

La propuesta gastronómica de Milión se define por una línea ecléctica que logra un equilibrio perfecto entre los sabores tradicionales argentinos y técnicas internacionales contemporáneas. El menú está diseñado para adaptarse a diferentes momentos del día, ofreciendo desde almuerzos ejecutivos de lunes a viernes hasta desayunos y meriendas sofisticadas que atraen tanto a vecinos como a turistas.
La calidad de los ingredientes es el eje central, destacándose el uso de aceites de oliva premium, vegetales de estación y carnes seleccionadas que se sirven en platos que van desde las clásicas tapas para compartir hasta principales de alta cocina.

Además de su servicio de restaurante, el lugar ha expandido su universo culinario con la creación de la «Tienda Milión», donde ofrecen infusiones exclusivas, pastelería de autor y una cuidada selección de su vinoteca.
La experiencia se complementa con una coctelería de autor que ha posicionado al establecimiento como una parada obligatoria en la ruta nocturna de la ciudad, permitiendo a los comensales disfrutar de un trago en los salones históricos o bajo las estrellas en su jardín. Ya sea para un brunch dominical para dos o una cena formal, la línea gastronómica busca que el cliente se lleve «un poco de Milión» en cada bocado.

- Servicio de panera (Ciabatta artesanal y queso crema de pimientos): $4.000
- Empanada norteña de carne a cuchillo: $5.000
- Buñuelos de espinaca y anco sobre emulsión de criolla: $17.000
- Pollo crispy en bastones con lactonesa cítrica: $18.000
- Mbeju con vegetales asados y huevo poche: $18.000
- Provoleta al grill en pesto clásico: $20.000
- Hamburguesa de la casa con cebolla caramelizada y cheddar: $20.000
- Ceviche de pesca blanca con maíz cancha y boniato: $25.000
- Raviolón de cabutia con castañas de cajú en salsa de salvia: $29.000
- Risotto de arroz con ternera braseada: $30.000
- Bife Argentino con puré de papa y duxelle de hongos: $49.000
- Salmón grillado con chimichurri de algas y papines: $49.000
- Milanesa a la riojana (para compartir, con jamón y papas fritas): $65.000
- Volcán de dulce de leche con helado de banana: $18.000
- Brunch para dos personas (completo con infusión, huevos y panificados): $40.000
La despedida de Milión a Ernestina Pais
El pasado fin de semana, el emblemático restaurante vivió sus días más tristes tras la noticia del fallecimiento de su propietaria e impulsora: como muestra de profundo duelo, el establecimiento tomó la decisión de cerrar sus puertas durante el viernes y el sábado pasado, comunicándolo a través de un emotivo mensaje en sus redes sociales oficiales que conmovió a toda la comunidad de Recoleta y a los seguidores del lugar.
«Con muchísimo dolor queremos contarles que hoy y mañana Milión permanecerá cerrado. El lunes volveremos a abrir nuestras puertas para seguir cuidando y haciendo crecer esta casa que tanto amaba. Te vamos a extrañar muchísimo, Ernes«, expresaron desde la cuenta de Instagram del restaurante, acompañando las palabras con una imagen que reflejaba el espíritu de la conductora.

La publicación se llenó rápidamente de cientos de mensajes de clientes, amigos y colegas que recordaron a Ernestina no solo como una figura mediática, sino como el alma detrás de este proyecto que ella consideraba una de sus mayores pasiones.
Ernestina no solo fue socia fundadora, sino la encargada de imprimirle a Milión ese carácter cálido, cultural y disruptivo que lo distingue desde 1999. Tras las dos jornadas de duelo y el sentido homenaje en redes, el equipo de trabajo reafirmó su compromiso de reabrir el pasado lunes con el objetivo de continuar el legado de Ernestina, manteniendo viva la esencia de una casona que, gracias a su visión, se convirtió en mucho más que un restaurante: un pedazo vivo de la historia y el arte de Buenos Aires.




