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Un innovador modelo de franquicia sin inversión inicial: el caso de Rapipago

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Durante muchos años, el sector de las franquicias ha estado vinculado a un esquema tradicional que incluye la locación de un local, una inversión inicial considerable, el pago de un canon de acceso y la espera por varios años hasta recuperar la inversión realizada. Sin embargo, Rapipago ha establecido un enfoque completamente diferente.

La red de cobranzas del Grupo Gire ya cuenta con más de 10.000 puntos de atención distribuidos por todo el país, sin requerir que los nuevos integrantes realicen un desembolso inicial específico, abonen un canon de ingreso o abran un local exclusivo.

Con más de treinta años en el ámbito de servicios de pagos y cobranzas, esta compañía ha diseñado un modelo que se aprovecha de comercios que ya existen.

En lugar de abrir sucursales propias o demandar grandes inversiones a posibles franquiciados, su propuesta consiste en integrar los servicios en kioscos, supermercados, autoservicios, almacenes y otros negocios que ya poseen la infraestructura y el capital humano necesario, además de un flujo constante de clientes.

La lógica de esta propuesta es simple: convertir un comercio tradicional en un punto de servicios financieros.

Así, mientras los clientes efectúan pagos de cuentas, recargas, depósitos o retiros, el negocio obtiene una nueva vía de ingresos sin alterar significativamente su operación habitual.

Esto ha dado lugar a una de las redes de atención más amplias del país, presente tanto en importantes núcleos urbanos como en localidades donde los servicios financieros son escasos.

El Grupo Gire y su red Rapipago surgieron a mediados de la década de 1990 gracias a la iniciativa de tres de los bancos más relevantes del país, como una oferta de tipo B2B, enfocada en proporcionar servicios a otras empresas y dedicada al procesamiento de documentos de recaudación.

En 1996, se estableció Rapipago con el fin de ofrecer servicios de cobranza al público, permaneciendo en una escala reducida hasta 2003, año en el que creció exponencialmente a raíz de la crisis y la aparición de cuasimonedas, un contexto para el cual el sistema estaba preparado.

Con el tiempo, Rapipago se consolidó como la marca más reconocida del grupo. Actualmente, dispone de miles de sucursales y centros de servicios en todo el territorio nacional, lo cual habilita el cobro de servicios e impuestos de innumerables entidades.

Gire se convirtió en la primera empresa del sector financiero argentino en recibir la certificación de Empresa B, un reconocimiento que destaca sus buenas prácticas y su impacto social positivo.

Su red tiene una presencia importante en zonas vulnerables, reforzando así su papel en la inclusión financiera.

Hoy en día, millones de usuarios utilizan la red mensualmente para realizar pagos, recargas, depósitos, extracciones y acceder a otros servicios.

El éxito de esta propuesta empresarial radica en la noción de un negocio dentro de otro negocio, una actividad adicional que se puede incorporar a la original. El ejemplo más representativo es el de los kioscos que optan por sumar los servicios de Rapipago, aunque no son los únicos que pueden hacerlo.

Para comenzar a operar, el comercio debe cumplir con ciertos requisitos básicos relacionados con la infraestructura necesaria para ofrecer el servicio, como conexión a internet, suministro eléctrico, espacio operativo para el equipamiento, exhibición del material publicitario proporcionado por Gire y observancia de las normativas legales y comerciales.

Esto habilita a numerosos comercios a integrar el servicio a su actividad habitual sin la necesidad de realizar inversiones significativas ni cambiar drásticamente su funcionamiento.

El modelo no exige una inversión inicial específica ni tampoco contempla un canon de ingreso para formar parte de la red.

No es obligatorio disponer de personal exclusivamente dedicado a la operación de estos servicios. En la mayoría de los casos, el mismo equipo que maneja la actividad principal del comercio se encarga del servicio.

La propuesta está diseñada para complementar negocios ya existentes, añadiendo una nueva unidad de servicio que amplía la oferta al cliente y genera ingresos adicionales, aprovechando la infraestructura y el personal disponibles.

La continuidad de Rapipago y del modelo de cobranza física, a pesar del auge de las billeteras virtuales, se fundamenta en factores estructurales de la economía argentina y en una estrategia de diversificación planteada por el Grupo Gire.

La red mantiene una presencia física relevante en áreas vulnerables. Alrededor del 70% de su red se encuentra en regiones donde el acceso a servicios financieros digitales es limitado o donde la brecha digital sigue siendo una problemática para gran parte de la población.

Adicionalmente, en Argentina, una porción significativa de la economía sigue operando en efectivo.

Rapipago actúa como un puente esencial para aquellos que perciben ingresos en efectivo y requieren pagar servicios que no aceptan otros métodos de pago, o para quienes prefieren la seguridad de realizar pagos presenciales, respaldados por un comprobante físico.