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"Tácticas de una congregación": último llamado para ver la muestra de Roma Barros en el MAC

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Mañana, domingo 19, finaliza «Tácticas de una congregación», la muestra de Roma Barros que desde su inauguración en marzo forma parte del proyecto V.A.C.A. (Vidrieras de Arte Contemporáneo Argentino) y que puede visitarse en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), Zuviría 70. La intervención, instalada en las vidrieras que dan a la calle y pensada como micro-sala pública, reúne pinturas, bordados y objetos que confluyen en una puesta cromática pensada para el transeúnte.

“El proyecto tiene como fundamento justamente la visibilidad de distintos periodos de mi trayectoria y una conjunción al último”, explica Barros sobre la muestra, donde conviven obras propias, objetos encontrados y piezas de colegas como forma de resignificación y homenaje. La última vidriera, señala la artista, está dominada por un azul particular -“un azul específico que hago preparar”- que sirve como hilo cromático para la “congregación” de elementos cotidianos y artísticos.

Un montaje pensado para la calle el formato V.A.C.A. propone ocupar las vidrieras del MAC como microsalas que dialogan directamente con el espacio urbano. En el caso de Tácticas de una congregación, cada vidriera funciona como una pieza autónoma, y a la vez como parte de un todo que busca impactar visualmente mediante el uso deliberado de colores primarios. “He decidido trabajar en esta ocasión con los colores primarios para generar un impacto visual cromático en el espectador transeúnte”, afirma Barros, que además incorpora en la instalación recursos que invitan a la participación o el juego del público: “En una de las vidrieras también hay un espejo, hay un juego con el espectador”.

Materiales y técnicas: fricciones y memoria

La obra de Barros evidencia su formación y trayectoria en el textil y el grabado. “Hay también bordados, porque yo vengo del textil; hay piezas trabajadas con material textil doméstico, como rejillas de cocina, mixturadas con tela mosquitera de metal”, describe la artista. Esa fricción entre materiales industrializados y domésticos, según ella, es un motor estético y conceptual recurrente: la mezcla de oficios tradicionales y objetos cotidianos para revelar capas de memoria, genealogía y prácticas compartidas.

El proyecto remite además a una temporización del trabajo artesanal: la valorización del “tiempo lento” y la re-significación de lo heredado desde el norte argentino aparecen como ejes de la curaduría y del discurso expositivo, tal como se consignó en la nota que anunció la apertura de la muestra.

Visita: lugar y cierre

Tácticas de una congregación puede verse en la vidriera del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), Zuviría 70. La muestra permanecerá abierta hasta mañana, 19 de abril; quienes deseen acercarse tienen la oportunidad de ver la instalación a pie de vereda, en el horario de circulación pública frente al museo. Dado el formato vidriera y la intención de visibilizar la obra desde la calle, la propuesta es de fácil acceso para el público general y transeúntes.

Sobre la artista

Roma Barros nació en Salta en 1987. Es licenciada en Artes Plásticas por la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, con especialidad en grabado y arte contemporáneo. Se formó con artistas de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Estados Unidos, Francia, Perú y Salta; realizó residencias en ZONA IMAGINARIA (San Fernando, Bs. As.) y MUNDO DIOS (Mar del Plata). Expuso en la Fundación Williams (Buenos Aires), MINIPRINT (Misiones), salas de Tucumán y Salta, el Museo del Oro en Colombia y en Estados Unidos. Participó de clínicas de obra y formaciones con reconocidas figuras y realizó estudios de Historia del Arte. En 2020 obtuvo el Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural con el proyecto “Eso que llaman amor, es trabajo no pago”, y en 2023 repitió el financiamiento con “Las Tesoro: evocar un recuerdo”.

Actualmente combina la docencia universitaria (UCASAL), la restauración y conservación de obras, la colaboración en el proyecto CIUNSa “Territorios e identidades en producciones estéticas de fronteras” y coordina un espacio de tejido comunitario móvil llamado Club del Bordado, donde revaloriza el bordado como práctica comunitaria y política.