ESPECTÁCULO

Ronen Suarc revela cómo logró reinventarse en Estados Unidos y confiesa cuál es su gran sueño pendiente: "Me siento un triunfador"

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A ocho años de haberse instalado en Estados Unidos, Ronen Suarc mira hacia atrás y todavía se sorprende al recordar el salto al vacío que dio cuando decidió dejar Argentina.

Se fue con apenas 3.000 dólares, sin trabajo fijo y con más incertidumbre que certezas. Hoy, instalado en Nueva York, divide sus días entre la creación de contenido, nuevos proyectos actorales y su faceta más inesperada: la de empresario gastronómico.

“Me siento un triunfador por haber construido una historia en Estados Unidos. Muchas personas no se lo bancan porque es una ciudad muy cruel”, reflexiona en charla con revista GENTE.

Y profundiza: “Yo me siento millonario en sostenerme durante siete años viviendo en una de las ciudades más exigentes y caras del mundo y teniendo proyectos, trabajos, sueños y futuro”.

Ronen Suarc habla de su nueva vida en Nueva York, Estados Unidos, con revista GENTE.

Cómo fueron sus primeros años en Estados Unidos

Aunque hoy comparte con su casi medio millón de seguidores en Instagram parte de su vida cotidiana en Nueva York, él admite que emigrar nunca había sido un objetivo tan claro como después terminó descubriendo.

“Siempre pensé que no había soñado con vivir afuera. Pero después hablé con una ex pareja y me dijo que muchas veces yo había dicho que quería probar suerte en Estados Unidos. Y me sorprendió porque ni siquiera lo recordaba así”, cuenta.

La decisión terminó llegando en 2019, luego de años sintiéndose encasillado laboralmente en Argentina. “Siempre me llamaban para lo mismo y estaba cansado de eso. Quería cambiar un poco cómo me veían los otros”, recuerda sobre el momento en que decidió tramitar su visa de talento y mudarse. Además, asegura que la famosa «crisis de los 40» lo impulsó a dar este gran cambio de vida.

Fue así que juntó coraje y se adentró en la gran aventura de su vida. Primero pasó por Miami y luego por Dallas, aunque no tardó en entender que su lugar estaba en Nueva York.

Ronen está instalado hace años en Nueva York, una de las ciudades más desafiantes y cosmopolitas del mundo.

Cometí el error que cometen todos y me fui primero a Miami porque dicen que está lleno de hispanos”, recuerda entre risas. Finalmente, tras varios movimientos y años de adaptación, encontró estabilidad en la ciudad que hoy siente como propia.“Nueva York ya la siento mi casa. Es donde me siento a gusto”, asegura con total entusiasmo.

Pero el proceso no fue sencillo. “Lo más difícil fue no tener trabajo”, admite. “Yo vine pensando que algunas oportunidades iban a darse más rápido y no pasó. No fue tan fácil como uno piensa, sueña o quiere”.

Durante los primeros meses, Ronen tuvo que reinventarse constantemente mientras aprendía a moverse en una cultura completamente distinta. “Tenía que rearmarme en función de las oportunidades que iban apareciendo”, resume.

Las nuevas facetas de Ronen

Lejos de conformarse con una sola faceta profesional, Ronen Suarc fue construyendo en Estados Unidos un camino marcado por la reinvención constante. Periodista, conductor, creador de contenido, actor y ahora también empresario, asegura que nunca quiso quedar limitado a una única versión de sí mismo.

“Está bueno por un lado y a veces es como que mareás a la gente con qué hacés”, admite entre risas sobre la variedad de proyectos que encara actualmente. “Busco un poco eso porque no quiero quedarme con lo que la gente quiere o piensa que yo soy. No quiero coartar mis deseos y mis sueños”.

Así, en los últimos años, él comenzó a volcarse cada vez más al mundo de la actuación, una pasión que apareció casi inesperadamente mientras todavía trabajaba en medios de comunicación.

“En principio había empezado clases de actuación para sumar herramientas a mi parte de conducción y televisión. Empecé a tomar elementos de la actuación para mi lado periodístico, después me enganché tanto que seguí e hice varias obras”, relata.

Ronen lleva años apostando a la actuación, una pasión que encontró casi por casualidad.

Ahora, incluso, el famoso periodista se encuentra trabajando en lo que será su primera serie vertical, un formato cada vez más popular en plataformas digitales. “Me enganché a hacer dos series verticales. Estoy en pleno proceso y va a tener mucho de thriller y acción”, adelanta.

Pero la actuación no es el único universo nuevo al que decidió lanzarse. En paralelo, también abrió una cafetería-heladería en Nueva York, un proyecto que describe como tan apasionante como demandante. “Es un trabajo que requiere estar detrás de muchísimos detalles”, cuenta sobre esta nueva faceta empresarial que lo llevó incluso a volver a estudiar.

“Me encontré con un chico que me dijo: ‘Ronen, yo soy maestro heladero, tengo un curso y una carrera y quiero que la hagas’. Así fue como terminé cursando para conocer mi propio negocio”, explica. Y remarca una idea que atraviesa toda su filosofía de vida: “En cada cosa que encaro me preparo”.

Ronen está al frente de una cafetería-heladería, sú gran proyecto empresarial.

Consultado sobre si alguna vez sintió miedo al qué dirán por cambiar tantas veces de rumbo profesional, responde sin vueltas: “Totalmente. Pero el otro no me limita. El qué dirán hace años que no me importa”.

“A los 48 años, si no voy evolucionando mi pensamiento, estaría al horno”, reflexiona. “Si me hubiese quedado solamente haciendo notas escritas de política me hubiera muerto del aburrimiento. Pero si me decís de ir a tomar una clase de teatro, me mando”.

Lo que más extraña de Argentina y por qué no piensa volver, por ahora

Aunque asegura que Nueva York ya es su hogar y que todavía siente que tiene mucho por construir allí, Ronen Suarc reconoce que hay algo imposible de reemplazar en la experiencia de emigrar: la cercanía con los afectos.

“Lo que extraño mucho es mi familia”, dice con honestidad. Y explica que, con el paso de los años, la nostalgia va cambiando de forma. “Al principio extrañás muchísimo y después ya no es tan así porque con las redes sociales estás todo el día conectado. El argentino que vive en el exterior mira televisión argentina, lee medios argentinos y sigue muy conectado con todo lo que pasa allá”.

Sin embargo, admite que hay ausencias que ninguna videollamada logra compensar. “Lo que más extraño es el contacto humano con mi familia y mis amigos. Mi mamá se está poniendo más grande y, aunque nos visitemos, se pierde la cotidianeidad”, reflexiona.

En cambio, hay otras costumbres argentinas que logró resolver sin demasiada dificultad. “El alfajor y el dulce de leche se consiguen”, comenta entre risas, dejando en claro que la verdadera distancia no pasa por la comida sino por los vínculos.

“Lo que extraño mucho es mi familia”, dice Ronen a revista GENTE.

Aun así, hoy no se imagina regresando definitivamente al país. “Todavía tengo mucho por hacer acá”, afirma sobre su presente en Estados Unidos. “Siento que esta experiencia todavía no terminó y eso me da ganas de seguir adelante”.

La paternidad: su próximo gran proyecto

Después de años enfocado en reconstruirse profesional y personalmente en Estados Unidos, hay un deseo mucho más íntimo que empezó a ocupar un lugar central en la vida de Ronen Suarc: convertirse en padre.

“Hace poco empecé a hablar más sobre la paternidad”, cuenta hacia el final de la charla con revista GENTE. Y aunque asegura que siempre estuvo presente como un anhelo personal, reconoce que recién ahora empezó a pensarlo de manera concreta.

“La crisis de los 40 fue fuerte. Me replanteé absolutamente todo”, reflexiona sobre ese momento bisagra que terminó impulsándolo a cambiar de país y reinventar su vida. “No sé cómo vendrá la de los 50, pero la otra fue muy intensa”.

Hoy, instalado en Nueva York y con una vida mucho más estable que en aquellos primeros años de incertidumbre, Ronen comenzó a investigar seriamente las distintas alternativas posibles para cumplir su sueño de formar una familia.

Ronen sueña conformar su propia familia en Estados Unidos.

Consultado sobre la posibilidad de hacerlo estando soltero, responde con total honestidad: “No es que no lo haría solo, claro que lo haría. Pero también tengo que ser responsable. Necesitaría contención y ayuda porque en Estados Unidos todo eso implica muchísimo dinero”.

Entre las opciones que evalúa aparecen tanto la adopción como la subrogación de vientre. “Averigüé absolutamente todo de ambos procesos”, revela. Y explica que, en el caso de la adopción, la edad del niño no representa un condicionante para él. “Eso no es un tema para mí. Lo importante siempre tiene que ver con el cuidado y el amor”.

Sin embargo, reconoce que los procesos en Estados Unidos suelen ser complejos. “Primero necesitás una licencia que lleva casi un año. Después podés empezar a aplicar para ser papá”, detalla. También explica que existen agencias privadas que acompañan el proceso, aunque implican costos muy elevados. “Te pueden cobrar entre 15 y 30 mil dólares”.

Lejos de romantizar el camino, Ronen habla del tema con una mezcla de ilusión y prudencia. “Hay muchas cuestiones burocráticas y legales, pero entiendo que tienen que ver con proteger a los chicos”, reflexiona. Incluso, asegura que considera que Argentina está “más avanzada” en algunos aspectos vinculados a la adopción.