Kovács, de 40 años, es reconocido como uno de los árbitros más destacados en el fútbol europeo y llega a este torneo internacional con un importante logro en su carrera: fue el árbitro de la final de la UEFA Champions League 2025 entre el Paris Saint-Germain y el Inter de Milán, disputada en Múnich. En esa ocasión, su arbitraje se destacó por el control del ritmo de juego y la ausencia de controversias significativas, en un partido que concluyó con una clara victoria para el equipo francés.
Su actuación en dicha final fue apreciada por su capacidad para permitir el juego fluido en momentos críticos y por su firmeza cuando la situación lo requería, manteniendo el orden en un contexto de alta presión sin que se presentaran conflictos disciplinarios.
La elección para ese partido decisivo reafirma la confianza que la UEFA tiene en el árbitro originario de Carei, Rumania. Kovács ya había dirigido anteriormente la final de la Conference League 2022 y la Europa League 2024, construyendo un trayecto excepcional en competencias continentales.
Desde su designación como árbitro internacional FIFA en 2010, Kovács ha estado en la cúspide del arbitraje europeo por varios años, caracterizándose por su estilo de conducción enérgico que combina un gran despliegue físico con una habilidad notable para mantener el control disciplinario sin sacrificar la fluidez del juego. En esta Copa del Mundo, ya ha tenido un papel relevante al dirigir el partido entre Japón y Túnez.
Para Argentina, este partido no reviste gran importancia, ya que será el cierre de su fase de grupos con la certeza de que mantendrá el primer puesto del Grupo J, frente a un equipo jordano ya eliminado. Sin embargo, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni arribará a Dallas con la intención de seguir sumando minutos y perfeccionando detalles de cara a los enfrentamientos eliminatorios.
