Débora Plager debe estar mordiéndose los codos al escuchar a quien votó y militó para que llegara a la presidencia, hablar de ella con una irresponsabilidad y una liviandad alarmantes.
En su ensalada mental, Javier Milei relacionó la baja de la natalidad -un fenómeno mundial ligado a las elecciones de las nuevas generaciones- con la ley del aborto.
Como si una fuera un resultado de la otra, Milei acusó a Plager de ser “cómplice de asesinato” por haber apoyado la aprobación de esa ley.
Incluso le pareció que se quedó corto y la tildó de “cómplice de genocidio” porque ya no nacen tantos bebés como antes.
