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Liberación de activistas argentinos detenidos en Libia tras intentar llegar a Gaza

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La Cancillería argentina anunció que María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, los ciudadanos argentinos detenidos en Libia al ser interceptados a bordo de la flotilla humanitaria Global Sumud Maghreb, fueron liberados en la mañana de este martes.

Los activistas, originarios de Mendoza y directores de investigación del portal de noticias Nodal, habían estado en detención en Bengasi, en el este de Libia, desde el 24 de mayo, cuando las autoridades bloquearon el paso de la delegación que había partido a principios de mayo desde Mauritania con destino a Gaza, llevando ambulancias, medicamentos y alimentos.

La misión humanitaria había salido de Argelia el 8 de mayo y llegó a Libia en su camino hacia Gaza. Tras llegar a un puesto de control militar en la ciudad de Sirte, se perdió comunicación con el grupo.

El canciller argentino Pablo Quirno informó que, tras ser expulsados junto a otros extranjeros, ambos se encuentran “seguros” en Estambul, Turquía, y han recibido asistencia de funcionarios del Consulado General argentino en la ciudad.

“Desde el 24 de mayo, fecha en la que Giménez y Aguilera fueron detenidos, la Cancillería Argentina, a través de la Dirección General de Asuntos Consulares y la Embajada Argentina en Túnez, realizó de manera continua diversas gestiones consulares y políticas. Esto incluyó el desplazamiento del Cónsul argentino en Túnez hasta Bengasi y las arduas negociaciones con países amigos”, destacó el funcionario.

La liberación fue coordinada en conjunto con la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) y el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Quirno agregó: “La Cancillería Argentina no hace política ni espectáculo con los ciudadanos argentinos que requieren asistencia en el exterior. Todas estas gestiones se llevaron a cabo con la prudencia que la situación demandaba, dada la complejidad del caso y el contexto jurídico-político en el que se desarrollaron”.

Simultáneamente a la detención de la caravana terrestre, otro grupo también fue apresado en Israel, lo que generó un amplio repudio internacional y llamados a la “liberación inmediata”. El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, difundió un video en el que se burlaba de los manifestantes, quienes aparecían arrodillados y con las manos atadas.

Finalmente, se confirmó en mayo que todos habían recuperado su libertad. “Todos los activistas extranjeros de la flotilla de Solidaridad con Palestina han sido deportados de Israel”, aseguró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Oren Marmorstein, tras el reclamo de varios países. A pesar de la fuerte condena internacional, el funcionario afirmó que su país “no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza”.

Los aproximadamente 430 tripulantes, que viajaban en unos 50 barcos, fueron interceptados días antes por el ejército israelí en el Mediterráneo, al oeste de Chipre. Posteriormente, fueron conducidos por la fuerza a Israel y detenidos en la prisión de Ktziot, según explicó la ONG israelí de derechos humanos Adalah, que se ocupa de su representación legal. El trato que recibieron por parte de los agentes de policía bajo la supervisión de Itamar Ben-Gvir desató protestas internacionales y una reprimenda del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.