Quienes hoy llegan a Carlos Keen encuentran un pueblo lleno de restaurantes, artesanos y turistas que recorren sus calles durante casi todos los fines de semana del año. Sin embargo, hace poco más de dos décadas el panorama era muy distinto.
Tras el cierre del ferrocarril, la localidad sufrió un fuerte éxodo de vecinos y perdió gran parte de la actividad económica que durante años había sostenido a las familias del lugar. Fue entonces cuando un pequeño grupo decidió hacer algo para cambiar esa realidad.
«La feria surgió luego de que se fuera el ferrocarril. El pueblo se vino abajo. Partieron muchos habitantes y había que resurgirlo«, recordó Gustavo Felice, desde hace dos años presidente de la Feria Artesanos Pueblo del Sol, durante una charla con Revista GENTE en la antigua estación ferroviaria.

Una apuesta que comenzó con apenas siete artesanos
La historia empezó en 2002. Tan solo siete feriantes instalaron sus puestos debajo de la vieja estación del tren, con la esperanza de atraer a los pocos visitantes que llegaban al pueblo.
«En ese momento el turismo era muy escaso. Gran parte de la población dependía del ferrocarril. Acá hasta una fábrica de dulce de leche también dependía de la gente que venía. Así que hubo que reinventarse«, explica Felice, quien integra la feria desde 2009.

Los inicios fueron difíciles, pero los vecinos no se rindieron. «Existía mucha ilusión. Estábamos todos esperando que estacionara un auto para venderle algo. En ese momento hacer una sola venta era grandioso», recuerda.
El crecimiento que cambió al pueblo
Con el paso del tiempo, la feria se fue consolidando y acompañó el crecimiento turístico de Carlos Keen. «Los turistas siempre fueron bienvenidos, el crecimiento fue paulatino, y en 2015 Carlos Keen explotó«, cuenta.
Actualmente entre 80 y 100 puestos funcionan los sábados, domingos y feriados, con una propuesta que combina artesanías y productos regionales. «Hay artesanos de toda clase de especialidad -detalla-: madera, tela, vidrio, reciclado, chacinados, miel, yerba… La nuestra es una feria de artesanos y productores«.

Uno de los datos que más orgullo genera entre quienes forman parte del proyecto es que una de las siete fundadoras continúa participando de la feria. «Hoy es socia honoraria y sigue haciendo sus artesanías tejidas«, subraya Felice.
Una feria que sigue creciendo sin perder su esencia
Lejos de convertirse en un paseo comercial más, la organización mantiene una regla que busca preservar la identidad del espacio. «Siempre hay ideas para seguir creciendo. Tomamos puestos nuevos si ofrecen algo novedoso, pero no se pueden repetir los productos. Si eso pasa, quedan en lista de espera. Tiene que haber variedad«, explica Germán.

Ese criterio permite que cada fin de semana convivan decenas de emprendedores con propuestas diferentes y una fuerte impronta artesanal. «Entre los feriantes hay mucho respeto«, resume a la hora de la despedida con GENTE.
Cómo llegar a Carlos Keen
En vehículo se puede llegar desde Acceso Oeste (bajada Km 72) tomando el camino de acceso a Carlos Keen, o bien desde la Ruta Nacional 7, siguiendo la señalización hacia tal localidad. También es posible arribar desde el centro de Luján por camino asfaltado, en un recorrido breve que conecta directamente con el pueblo. En transporte público se puede acceder también desde la ciudad de la basílica en colectivo, con servicios que conectan el centro con Carlos Keen.
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