Desde el punto de vista del libertario la señora tiene razón, si ganás un peso no podés gastar dos. El problema surge cuando para alimentar a una familia ni siquiera alcanzan dos pesos sino que hay que endeudarse. Ahí se desmorona la teoría libertaria.
Pero para esta señora el gobierno no tiene nada que ver en que la gente tenga hambre sino que depende de cada uno y de cómo se administre. Claro que eso se da de bruces contra lo que hizo el gobierno que fue aumentar los planes sociales y los montos en AUH y Tarjeta Alimentar, como para que los índices de pobreza no fueran escandalosos.
Los mismos que señalaban a los kirchneristas tildándolos de «polenteros» son los que ahora aconsejan tomar mate cocido con un poco de pan para no atrasarse con la tarjeta de crédito.
