El sector energético argentino enfrenta una contradicción notable. La cuenca de Vaca Muerta, que incrementa constantemente su producción de gas, se ve obstaculizada por la falta de nuevos gasoductos que permitirían que esa producción llegue a las provincias que más la necesitan. Las empresas industriales expresan su descontento por los sobrecostos y la dificultad de acceder al gas local en momentos críticos.
Nicolás Gandini, periodista especializado en energía, comentó que la producción de gas en Vaca Muerta continúa en aumento. Sin embargo, el país no logra trasladar esa producción a los puntos de mayor consumo debido a la carencia de infraestructura adecuada.
Gandini destaca que la construcción de gasoductos centrales, como el que conectaría Tratayén con el sistema centro-este, es esencial para evitar cortes. Sin esta obra, el gas no puede llegar a Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires durante los picos de demanda invernal. “No te están cortando porque falta gas en el sistema, te están cortando porque no hay capacidad de transporte, no hay gasoductos centrales para llevarlo”, afirmó.
El especialista remarcó que la edificación del gasoducto Perito Moreno enfrentó obstáculos políticos y de gestión en 2022. Según Gandini, la política argentina a menudo interviene en los procesos energéticos, complicando la planificación a largo plazo.
El Gobierno indica que la construcción de nuevos gasoductos debe estar a cargo del sector privado. La empresa Transportadora de Gas del Norte (TGN) evalúa un proyecto para unir Tratayén con La Carlota, pero el Estado no tiene previsto financiar ni participar en la obra.
Gandini aclaró que la visión del gobierno es que los productores de gas e industriales deben organizarse para realizar la inversión. El Estado no asumirá el papel de dinamizador o inversor. “Depende cuál es tu visión del mundo. Ahí es donde no nos ponemos de acuerdo como país”, sostuvo.
La consecuencia inmediata es evidente: las industrias en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires padecen cortes de gas durante el invierno. Las restricciones también afectan a empresas generadoras de electricidad que dependen del gas natural.
El gobierno determina que los hogares son prioritarios en el acceso al gas durante esta temporada. Daniel González, viceministro de Energía y Minería, aseguró que el suministro residencial está garantizado. “La cobertura del suministro prioritario, que es el residencial, los hogares, está garantizada, no va a haber cortes”, declaró González.
El sistema de transporte de gas funciona adecuadamente para el consumo domiciliario, mientras que las restricciones impactan principalmente en la industria y en el gas natural comprimido (GNC) para vehículos. La prioridad en la distribución se establece en función de la demanda y la infraestructura disponible.
En años anteriores, la escasez de gas también afectó a localidades como Mar del Plata y zonas del sur del país. La situación actual pone de manifiesto la necesidad de expandir la capacidad de transporte para evitar la repetición de cortes cada invierno.
El incremento en el precio internacional del gas natural licuado (GNL) agrava la situación para las industrias. La guerra en Irán eleva el costo del GNL de nueve o diez dólares por millón de BTU a valores que superan los diecisiete dólares. A esto se suma el costo de regasificación para injectar el gas en la red local.
Hasta el año pasado, el Estado importaba el GNL y lo vendía a la industria a precios más bajos, cubriendo la diferencia mediante subsidios. A partir de este año, el Gobierno ha decidido eliminar esos subsidios, lo que implica que las empresas deben asumir el precio total del gas importado.
“Hoy, el gobierno dijo: ‘Yo no subsidio más el gas natural licuado. Si una industria quiere gas natural licuado, que lo pague al precio que tiene’”, detalló Gandini. Esta decisión obliga a las industrias a enfrentar precios de veinte, veintidós o veinticinco dólares durante los días de mayor frío.
La Unión Industrial Argentina ha solicitado una reunión urgente con la Secretaría de Energía, con el objetivo de buscar soluciones ante la imposibilidad de afrontar los nuevos costos del GNL y los cortes en el suministro. Actualmente, trescientas industrias están sin gas de forma parcial o total, según datos del sector.
El Gobierno ha comunicado que no convocará a un comité de crisis ni reinstaurará subsidios para el gas importado, sosteniendo que el problema debe resolverse entre privados, productores y transportistas.
Esta situación genera inquietud entre los industriales, que también enfrentan una caída en las ventas y en la actividad general. Gandini señaló que, a pesar de los altos precios durante el invierno, el costo promedio anual del gas para la industria será inferior al del año pasado, gracias a un incremento en la producción local en el resto del año.
El panorama exige que la industria se adapte a los precios internacionales y a la falta de previsibilidad en el suministro durante la temporada invernal. La discusión sobre la inversión en infraestructura y el papel del Estado permanece vigente en un contexto de demanda creciente y una red que no logra satisfacerla.
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