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El mundo andino en tiempos de los dinosaurios

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Unos 70 millones de años atrás, en plena época de los dinosaurios, los Andes como hoy los vemos no existían. Un extenso cuerpo de agua, en partes marino y en partes continental, se extendía desde el sur de Ecuador, pasando por los altiplanos peruano y boliviano, el norte chileno y el noroeste argentino. En sus playas caminaban los habitantes de entonces, los dinosaurios. Sus huellas y algunos restos óseos se han encontrado por doquier.

Era un mundo diferente. Los mares habían inundado grandes superficies del globo ya que el nivel del mar estaba entonces unos 250 m más alto que el actual. El norte argentino lucía completamente distinto. Playas de arenas blancas con aguas turquesas cubrían amplias regiones. En esas playas se depositaban materiales carbonáticos que con el paso del tiempo dieron lugar a rocas calcáreas.

La calizas de las cumbres al subsuelo

Hoy esas calizas amarillas yacen por doquier en las montañas del norte argentino. Se las encuentra en las márgenes del Acay o en el Cerro Bayo a más de 4.000 m de altura sobre el nivel del mar y en el Chaco hasta 6.000 m de profundidad. Ello demuestra a las claras cómo se partió el edificio andino en las últimas decenas de millones de años. Esto es unos 10 km en la vertical a medida que se elevaba en la Puna, empujaba hacia el este en la Cordillera Oriental y Sierras Subandinas y se hundía profundamente en la llanura chaqueña. Esas calizas amarillas reciben el nombre de Formación Yacoraite. Anteceden a la elevación de la Puna y a la formación del arco volcánico continental que nos separa de Chile y en donde se encuentran los volcanes más altos del mundo.

Precisamente geólogos de la vieja YPF, entre ellos Gustavo Vergani, encontraron esas capas de calizas de Yacoraite en el Paso de Huaytiquina. Y luego los geólogos chilenos las identificaron en el norte de la Puna de Atacama. También se proyectan a Bolivia donde reciben el nombre de Formación El Molino. Y en Perú donde reciben el nombre de Formación Vilquechico. En esta última, paleontólogos franceses descubrieron en el lado peruano del Lago Titicaca huellas de dinosaurios similares a las de Salta.

Los suelos calcáreos y nuestros vinos

La Formación Yacoraite en Argentina recibió su nombre del río Yacoraite, un afluente del río Grande de la Quebrada de Humahuaca. Hay allí un hermoso geositio de valor geológico, arqueológico y turístico. El río corta rocas rojas, blancas y amarillas del periodo Cretácico y las expone en un hermoso cerro de gran valor paisajístico que recibe el nombre de la «Pollera de la Coya». Arriba del cerro hay un antigal arqueológico que fue ampliamente estudiado y en donde se rescataron muchos objetos para reconstruir la rica historia de la quebrada. Igual de valioso es la «Paleta del Pintor» en Maimará, otro geositio donde las capas de calizas tienen una erosión que las muestra como grandes láminas que recuerdan a la base de las planchas domésticas.

«Hace 70 millones de años, Salta y gran parte del norte argentino tenían playas de arenas blancas, donde los dinosaurios dejaron sus huellas».

No solo tiene valor geológico y turístico, sino que además los suelos calcáreos aportan un sesgo distintivo a los vinos de la región. Varios «terroir» con viñedos de altura han comenzado a desarrollarse en la Quebrada de Humahuaca. Y con un alto valor icónico para el geoturismo de Jujuy se encuentra el cerro Hornocal, una magnífica estructura sinclinal de rocas del llamado Grupo Salta donde las calizas de la Formación Yacoraite se recortan en los flancos laterales. Como se aprecia son todos retazos de esa vieja plataforma calcárea formada en la época de los dinosaurios a nivel del mar.

Tiranosaurios salteños

Las pisadas fósiles de estos animales se han encontrado en casi todos los lugares donde ella aflora. Y lo más interesante es que hay huellas de animales bípedos y cuadrúpedos, herbívoros y carnívoros, grandes y pequeños; o sea un amplísimo registro de la vida que existía en la región a fines del período Cretácico. Un dinosaurio famoso es el Saltasaurus, que lleva el nombre de Salta, y es un cuadrúpedo herbívoro del grupo de los titanosaurios. Se han encontrado sus huesos, sus pisadas y también sus huevos fósiles de formas redondeadas y del tamaño de un melón, así como las nidadas. Además, se han registrado huellas de los hadrosaurios o dinosaurios «pico de pato», de los anquilosaurios o dinosaurios acorazados y de los temibles carnívoros del grupo de los abelisaurus al cual pertenecen Carnotaurus y nuestro Güemesia. También se han encontrado las pisadas de los pterodáctilos, esos reptiles voladores que acompañaron a los dinosaurios y se extinguieron con ellos. Lo mismo que pasó con las aves Enantiornithes, descubiertas por primera vez y a nivel mundial cerca de El Tala en Salta.

Los peces de aquellos tiempos

Aquellos mares y sus cuerpos de agua asociados tuvieron una amplia variedad de peces. Se han encontrado muchas aletas de «peces voladores», chuzas de bagres, rayas y otros restos de peces fósiles, algunos de exclusivo ambiente marino y otros de ambientes mixtos.

No se han encontrado dientes de tiburones que podrían definir mejor los niveles marinos. Sí en cambio se han encontrado foraminíferos marinos en el cerro Quitilipi en la boca de entrada a la quebrada a Cafayate.

«Las calizas de Yacoraite son retazos de aquel antiguo mar cretácico que hoy aparecen elevadas en las montañas y hundidas bajo la llanura chaqueña».

Algo muy abundante son las conchillas fósiles de gasterópodos llamadas generalizadamente «turritelas». Ya en el siglo XIX, el sabio francés Alcides D’Orbigny las descubrió en Bolivia y las bautizó como Melania potosiensis. Esas conchillas tienen las más variadas formas, algunas muy ornamentadas. A veces están reemplazadas por sílice de colores que las embellecen aún más. También entre los invertebrados se han encontrado acumulaciones de bivalvos en capas que alcanzan hasta un metro de espesor. Lo que si se encuentra por doquier son las capas de estromatolitos fósiles.

Esas estructuras algales, de muchas formas y tamaños y que recuerdan a repollos y coliflores, aparecen en cantidades considerables por ejemplo en el perilago del embalse de Cabra Corral o en el cañón del Juramento donde se pueden apreciar en los viajes de rafting. Hay paredones enteros de esos estromatolitos que recuerdan por sus formas a los que hoy se presentan vivos en la bahía de Shark Bay en Australia.

Algo bonito para ver son las oolitas, unas pequeñas bolillitas calcáreas, a veces reemplazadas por sílice, con distintos colores y que representan diminutas concreciones. Parecen huevos fósiles de peces y de allí su nombre de oolitas. Pero nada más alejado de la realidad. Ellas son el resultado de playas carbonáticas donde forman extensos depósitos que se parecen a las arenas. Son los ooides y hoy se presentan en hermosas playas blancas con aguas turquesas en Las Bahamas. Playas de arenas calcáreas blancas similares a esas del Caribe existían en Salta y en gran parte del edificio andino en la época en que los dinosaurios dejaron allí sus huellas. Todos los elementos que venimos señalando, tales como peces, gasterópodos, bivalvos, estromatolitos y oolitas, entre muchos otros, ayudan a definir cómo era el ambiente en aquellos tiempos.

El holocausto de los dinosaurios

Todo ese mundo edénico iba a terminar abruptamente hace 66 millones de años cuando un gran asteroide, de un tamaño mayor al del Monte Everest, entró en órbita de colisión con la Tierra y se estrelló en el Golfo de México. Ello disparó el «Holocausto Cretácico» que extinguió a todos los dinosaurios y a los reptiles marinos y voladores que convivían con ellos.

Se extinguió entre un 60 a 70 por ciento de toda la vida del planeta y dio fin al Mesozoico para dar comienzo al Cenozoico. La vida debió resetearse para dar origen a nuevos linajes que llevaron a los primates y finalmente al hombre.

Salta y el norte argentino tienen la suerte de contar con capas geológicas que pertenecen al famoso límite conocido internacionalmente como K/T o K/Pg y que marca la extinción de los últimos dinosaurios. Los que fueron testigos de la hecatombe cretácica.

Pero cuya extinción abrió el camino para que los mamíferos evolucionaran hasta llegar al hombre y crear la civilización moderna. Aún hoy nos preguntamos, en una hipótesis contrafáctica y ucrónica, que hubiese pasado si los dinosaurios no se extinguían y alcanzaban inteligencia y tecnología para ganar la carrera hacia las estrellas. Las huellas de los dinosaurios encontrados en el Valle del Tonco en Salta muestran a animales ágiles, dinámicos y perfectamente bípedos. Esas huellas fueron documentadas en 1993 por National Geographic. Inspirado en otros dinosaurios, Dale Russell, creó el Antroposaurio, un animal ficcional que podría haber evolucionado hasta alcanzar picos de inteligencia tecnológica. Las calizas de Yacoraite son además ricas en uranio, vanadio, cobre y petróleo.

Volviendo al tema, los platos de la balanza tectónica andina lograron que las capas del mar cretácico de Yacoraite estén hoy elevadas a kilómetros de altura hacia occidente y a kilómetros de profundidad hacia el oriente. La rotura tectónica de las montañas y la elevación de las viejas calizas en recortes de montañas, desde la Puna a las Sierras Subandinas, fue el motivo de una conferencia del suscripto en el Museo Arqueológico de Alta Montaña (MAAM) el jueves 28 de junio de 2026. Formó parte de las charlas anuales del curso de capacitación en montañismo que desarrolla el Club Amigos de la Montaña de Salta (CAM).