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El legado de los Aguilera: tres generaciones de pasión por los caballos peruanos de paso

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La cría del Caballo Peruano de Paso, una tradición salteña que comenzó en los años 60 de la mano de Elio Aguilera, ha logrado conquistar no solo a Salta, sino a toda Argentina. Raniero recuerda cómo su padre, uno de los pioneros en la región, dejó un legado que aún se mantiene vigente a través de la finca La Falda, en Cerrillos.

En esos campos, a pocos kilómetros de la ciudad de Salta, la familia Aguilera fue testigo del crecimiento y expansión de la cría del caballo peruano en la región. Desde los años 60, la pasión por estos animales fue un motor de trabajo y dedicación para tres generaciones de criadores. Raniero, productor agrícola y ganadero, nos comparte la historia detrás de la llegada del caballo peruano a Salta y cómo esta raza se ha ganado un lugar privilegiado en todo el país.

¿Raniero, cómo comenzó todo esto?

Mi papá empezó con la cría del caballo peruano a principios de los 60, cuando tenía solo 14 años. Siempre tuvo un ojo muy agudo para los animales, sobre todo para los caballos. Lo curioso es que no sé exactamente por qué eligió el peruano, pero en esos años ya había una movida muy grande con esta raza en Salta. Es un caballo muy particular por su andar, y eso es lo que lo hizo tan popular. El peruano es un caballo que no te mueve, es como si estuvieras sentado en una silla. Eso hace que uno pueda recorrer grandes distancias sin sentirte agotado, lo que es perfecto para el trabajo diario, sobre todo en el campo.

¿Qué características tiene que lo hace tan especial?

Una de sus características más destacadas es el andar. El caballo peruano tiene un paso muy coordinado. Se dice que mueve las patas de una forma muy precisa, lo que le permite tener un equilibrio excepcional. Eso le da una estabilidad única, porque no hay otra raza que se mueva así. Además, es un caballo muy dócil, pero también tiene un carácter temperamental. Cuando te subís, se pone muy atento, como si estuviera en guardia, atento, pero nunca pierde su calma. Esto es algo que también se ve en las exposiciones, ya que los ejemplares tienen que estar activos, en entrenamiento permanente, como un deportista.

¿Cómo fue el proceso de expansión de la cría de caballos peruanos?

Salta fue la cuna de la cría de caballo peruano. Mi papá fue uno de los que impulsó la Asociación de Caballos Peruanos en Argentina, algo que se gestó en nuestro campo en los años 80. Con el tiempo, la cría se fue extendiendo a otras provincias como Mendoza, Buenos Aires, Córdoba y, por supuesto, el norte del país. Hoy en día, el caballo peruano está presente en muchas provincias. Y, además, desde Salta seguimos enviando ejemplares a Perú, lo que demuestra el nivel de calidad que hemos alcanzado con la genética local. En los desfiles, por ejemplo, diría que el 80% de los caballos son peruanos, lo que habla del prestigio que ha ganado la raza.

¿Cuál fue el ejemplar más importante que tu familia tuvo en su crianza?

Uno de los caballos más emblemáticos que tuvimos fue Estrella. Fue la primera yegua laureada del país, un título que se da cuando un caballo gana tres veces consecutivas en competiciones y ya no puede participar más. También tuvimos a Aldeano, un caballo que mi padre trajo desde Perú en los años 80. Aldeano fue muy importante para Salta, porque dejó muchas crías de excelente calidad, y marcó un antes y un después en la cría del caballo peruano en el norte. Fue un padrillo que sirvió a muchas yeguas de criadores locales, lo que permitió mejorar la genética de la raza en Argentina.

¿Cómo ve el futuro de la cría del caballo peruano en Salta y en Argentina?

Yo creo que el futuro sigue siendo prometedor. Aunque ahora estamos un poco alejados de las competiciones por motivos de salud de mi padre, seguimos criando caballos. Mi hijo Agustín tomó la posta. El trabajo que hizo mi papá con la raza en Salta fue fundamental, y hoy podemos ver los frutos de eso en los excelentes ejemplares que se crían en toda Argentina. Yo siempre digo que el caballo peruano es mucho más que un animal de trabajo, es parte de nuestra cultura y de nuestra identidad. Esa tradición va a seguir, porque hay muchos criadores jóvenes que están tomando la posta y están muy comprometidos con el cuidado y la mejora de la raza.

¿Qué le dirías a quienes todavía no conocen esta raza tan especial?

Les diría que vayan a verlos, que los conozcan. Ahora el 30 de este mes hay una exposición en La Rural. El caballo peruano es un animal que te cautiva desde el primer momento. Su elegancia al caminar, su carácter dócil pero alerta, y su comodidad al montar lo hacen único. Además, es una raza que fue parte de nuestra historia y que sigue siendo muy valorada en el campo, en las exposiciones y en los desfiles. Sin dudas, es una raza que representa lo mejor de nuestra cultura, y por eso los salteños lo llevamos con tanto orgullo.

Los Aguilera, a través de su pasión y dedicación, logró transformar una tradición familiar en un legado que hoy sigue creciendo, llevando el nombre de Salta y su caballo peruano a lo más alto. Sin dudas, esta raza seguirá siendo parte del alma del campo salteño y de la cultura argentina por generaciones.