PAIS

Desafíos regionales y turbulencias internas en la OEA: la Asamblea General arranca en Panamá

Escuchar la nota
En junio de 2024, en los primeros meses del mandato de Javier Milei, la Argentina participó en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Asunción, donde el Gobierno mostró un cambio radical en su postura política respecto a la agenda que había dominado el foro, lo que había llevado al país a un aislamiento. Dos años después, el escenario ha cambiado notablemente.

Con un contexto geopolítico en la región que ha variado significativamente y una alianza estratégica con Estados Unidos establecida, la Argentina iniciará desde este lunes su participación en la 56 Asamblea General en Ciudad de Panamá. Este grupo de países, que abarca cerca de la mitad de los 35 miembros del organismo, aunque no actúa en bloque, presenta preocupaciones e intereses que coinciden con los de la Casa Blanca en materia de seguridad y a nivel geoestratégico.

“A todos les inquieta la situación en Cuba, Venezuela, Haití, Nicaragua y Bolivia, además de los procesos electorales en Colombia y Perú”, indicó un fuente informada sobre las dinámicas internas de la OEA, ubicada en Washington. “La Argentina ahora está liderando el proceso de diálogo entre varios miembros de la OEA y Estados Unidos, el principal contribuyente”, agregó.

Este año, la Asamblea enfrenta diversos retos regionales, problemas de presupuesto y una situación compleja para el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, originario de Surinam, quien se encuentra en el centro de la controversia tras la salida de su jefa de gabinete, Xaviera Jessurun, en medio de acusaciones de corrupción.

Los temas clave que dominarán la cumbre incluyen el proceso de estabilización en Haití, la crisis política que afecta al gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia y las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega. Participará también el subsecretario de Estado norteamericano, Christopher Landau, quien tiene un sólido conocimiento de la región tras haber sido embajador en México.

Landau goza de una buena relación con el canciller Pablo Quirno, quien asistirá a la Asamblea General junto con el embajador argentino ante la OEA, Carlos Cherniak. Según se mencionó, “el esquema funciona como una orquesta sinfónica” en relación a la sintonía entre Argentina y Estados Unidos.

En 2024, la Argentina había expresado reparos a la Agenda 2030 por sus objeciones sobre derechos humanos y género. Sin embargo, este año llega a la Asamblea, que se extenderá por tres días, con intereses que se alinean con los de varios países latinoamericanos, incluidos Paraguay, Ecuador, Chile, Bolivia y otros más.

Se prestará especial atención a los procesos electorales en Perú y Colombia, este último con una segunda vuelta que definirá al próximo presidente entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Según fuentes de la OEA, la intención es centrar la discusión en temas regionales y no en la situación particular de Ramdin, aunque esto podría surgir en conversaciones informales durante la Asamblea.

En Washington, donde el gobierno contribuye aproximadamente con el 50% del financiamiento ordinario de la OEA y además aporta fondos para proyectos específicos, la designación de Jessurun generó descontento. Se presionó para su salida mientras Estados Unidos retiene su aportación anual de cerca de 47 millones de dólares al organismo.

Jessurun, quien se enfrenta a acusaciones de corrupción relacionadas con la Compañía de Aviación Surinamesa, estuvo en el centro de críticas hacia Ramdin por su nombramiento a pesar de sus problemas legales. La mayoría de los países miembros manifestaron su descontento por su designación, lo que refleja una preocupación que trasciende lo ideológico.

El debilitamiento de la confianza política entre Ramdin y Estados Unidos ha sido evidente, y tras la Asamblea se iniciará un análisis sobre si es posible reconstruir esa confianza, aunque sin plazos definidos. Se espera que surjan exigencias de mayor transparencia y rendición de cuentas dentro del organismo.

Una fuente interna de la OEA señaló que, a pesar del llamado a mayor austeridad y claridad, Ramdin ha respondido con evasivas a las inquietudes sobre gastos. El conflicto en torno a la ex jefa de gabinete ha tensado las relaciones entre Ramdin y el embajador estadounidense ante la OEA, quien busca un mayor control sobre los gastos del organismo.

Durante la Asamblea se discutirá el presupuesto 2026/2027 de la OEA, cuyo crecimiento nominal se espera sea nulo en un marco inflacionario en Estados Unidos, que ha incrementado los gastos operativos de la organización. Washington aún no ha realizado su contribución, que representa casi la mitad del gasto corriente del organismo.

Además, Argentina planteará su reclamo sobre las islas Malvinas en el contexto de su disputa con el Reino Unido.