Mercedes Marcó del Pont, quien ocupó la presidencia del BCRA en 2012 y fue responsable de la última modificación a la carta, junto con Miguel Pesce, quien precedió a Santiago Bausili en el cargo, manifestaron su preocupación. Ambos coincidieron en que esta reforma se enmarca en las exigencias formuladas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) durante la revisión más reciente del programa, lo que facilitó un desembolso de 1.000 millones de dólares para el país.
Marcó del Pont criticó las políticas económicas del gobierno actual, asegurando que la caída de la inflación es consecuencia de “la recesión, la retracción del salario, el ancla cambiaria y la apertura importadora”. En declaraciones radiales, afirmó: “La política monetaria es un instrumento de la política económica. Quizá la miopía que tiene Javier Milei es pensar que con un instrumento como el manejo de la tasa de interés o la cantidad de dinero se resuelve el problema de la inflación”. También añadió: “Se veía venir, el FMI lo está pidiendo hace tiempo”.
Por su parte, Pesce cuestionó la idea de combinar autonomía con un único objetivo, advirtiendo que esto podría resultar en una contracción económica aún más severa. “Las implicancias pueden ser graves, porque si combinás la autonomía con un único objetivo, podés caer en una trampa grave, y es que el BCRA sólo se centra en el control de la inflación, lo que podría provocar una recesión profunda”.
Al referirse a la propuesta gubernamental, Pesce recordó que este enfoque ya fue aplicado durante la convertibilidad, lo que llevó a una prolongada recesión entre 1998 y 2003, con un pico de desempleo del 25%.
Aún no se han brindado detalles concretos sobre el proyecto del oficialismo, aunque Milei destacó en su intervención en la Fundación Faro que la última reforma a la Carta Orgánica permite la emisión monetaria “por cualquier motivo”, lo que sugiere que la reforma tendrá como objetivo la restricción de la creación de dinero.
