ESPECTÁCULO

Carmiña rompió en llanto y apuntó contra Gran Hermano: “Mavinga es una víctima más”

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El escándalo estalló en Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) durante la gala de repechaje del miércoles 20 de mayo, cuando la producción le ofreció a Carmiña Masi una chance extra para volver a la casa con un Golden Ticket, pero dejó la decisión final en manos de Jenny Mavinga, la exjugadora que había sido agredida por los comentarios discriminatorios que terminaron con la expulsión de Carmiña meses atrás. En vivo, Mavinga fue tajante: dijo que la perdonaba, pero que no autorizaba el regreso.

A partir de ese momento, se activó el otro reality: el de las redes. En la madrugada posterior a la gala, Mavinga grabó un descargo para explicar su decisión y, sobre todo, para ponerle un límite a la violencia virtual.

Contó que estaba “muy estresada”, que eran las tres de la mañana y que no podía dormir, y sostuvo que eligió lo que le “dictó el corazón” después de recordar el caudal de mensajes agresivos que viene recibiendo desde aquel episodio. En su relato, incluso mencionó que miró hacia la tribuna buscando una señal de su pareja antes de responder.

Con el correr de las horas, Mavinga multiplicó apariciones en medios y sostuvo una misma idea: que el foco no debía ser “Mavinga contra Carmiña”, sino el dispositivo que las volvió a poner frente a frente en prime time.

En ese sentido, aseguró que no tenía “problemas personales” con Carmiña y que llegaron a hablar durante el día, pero apuntó directo a la producción: dijo que la “sorprendió”, que la dejó “descolocada” y que no entendía por qué no le dijeron a Carmiña que no fuera, en vez de ponerla a ella a decidir en cámara.

Carmiña hizo un fuerte descargo en redes luego de que le nieguen el regreso a Gran Hermano.

En paralelo, Mavinga pidió que frenen el hate no solo por ella: también porque la situación arrastró a su entorno. En el programa A la Barbarossa (Telefe), la ex participante afirmó que, después del episodio, recibió amenazas, reforzando el reclamo de que se baje la violencia que se alimenta desde los fandoms cuando una escena del show se convierte en “batalla” digital.

Del otro lado, Carmiña también eligió hablar, pero con otro tono y otra forma. Luego del primer estallido de bronca —cuando en historias de Instagram dijo sentirse “humillada” y “asqueada” por el mecanismo del programa—, volvió a aparecer con un video mucho más emocional, donde se mostró afectada y avisó que no iba a dar entrevistas. “Con esta cara que tengo… y no por victimizarme”, dijo para después pedir disculpas a los periodistas que la buscaban.

En ese mismo mensaje llegó el giro inesperado: Carmiña no solo pidió que frenen el hate contra Mavinga, sino que la defendió. “Siento que lo que le hicieron a Mavinga también fue una humillación”, dijo, y remató con la frase que cambió el eje del conflicto: Mavinga es una víctima más de la producción de Gran Hermano, acusando al programa de “lavarse las manos” con una dinámica que, según su lectura, las expuso a ambas.

La idea de “víctima” aparece en varios pasajes del descargo: Carmiña insistió en que el tema “se acabó”, pidió que dejen de atacar a Mavinga por la decisión y sostuvo que la discusión “escapó” de la jugadora congoleña, como si el formato hubiera corrido el límite para fabricar un momento televisivo. Incluso aseguró que, si Mavinga decía que sí al Golden Ticket, ella misma iba a decir que no, porque no le gustó el lugar en el que las pusieron.