Andrea Del Boca vivió uno de sus momentos más movilizantes dentro de Gran Hermano: Generación Dorada y rompió en llanto al recordar a su papá, Nicolás Del Boca, en medio de una dinámica emocional que se realizó en la casa.
La actriz, visiblemente conmovida, habló del dolor que todavía siente por la muerte del reconocido director y productor, y lanzó una frase que no tardó en replicarse en redes: “Nadie me va a devolver a mi padre”.

El episodio ocurrió este miércoles 8 de julio durante una consigna en la que los participantes debían “sacarse mochilas de encima”. En ese contexto, Andrea se quebró al referirse al juicio que enfrentó por presunta defraudación al Estado en torno a la producción de la telenovela Mamá Corazón, una causa de la que finalmente fue absuelta, pero que, según ella, dejó una huella profunda en su vida personal y familiar.
“Te extraño, papá. Y te amo. Y te necesito. Y te llamo. Y te sueño”, expresó Andrea entre lágrimas, completamente desbordada por la emoción. Luego, en medio del llanto, agregó: “Nadie me va a devolver a mi padre por una mier… que me hicieron. Solo por trabajar. Solo por ser buena profesional”. Sus palabras reflejaron el peso que todavía carga por aquellos años de exposición pública, críticas y proceso judicial.
La actriz continuó su descargo mirando hacia el recuerdo de Nicolás: “Perdón, papá. Perdón. Perdóname. Te amo, papá. Te amo. Te extraño. Te necesito”. La escena generó impacto dentro y fuera de la casa, ya que Andrea no solo habló desde la tristeza por la ausencia de su padre, sino también desde la sensación de injusticia que asegura haber vivido durante la última década.
Nicolás Del Boca murió en marzo de 2018, a los 90 años. Fue una figura clave en la carrera de Andrea, no solo como padre sino también como director, productor y mentor artístico. En distintas oportunidades, la actriz lo definió como una de las personas más importantes de su vida y de su formación profesional. Esta vez, sin embargo, el recuerdo apareció asociado a una descarga mucho más cruda sobre las consecuencias emocionales que, según ella, tuvo el escándalo judicial en su familia.
Durante su relato, Del Boca también habló de las marcas que le dejaron los últimos años. “Convivir con enfermedades que no las busqué, pero las tengo… son las cosas que me fue dejando, las huellas que me fueron dejando, tantas cosas que me han ido pasando en los últimos 10 años”, reflexionó, dejando en claro que su paso por el reality también está atravesado por un proceso personal de reconstrucción.
En esa misma línea, Andrea explicó qué representa para ella su participación en Gran Hermano. “Siento que el desafío también es ese conmigo misma”, dijo. Y sumó una frase que mostró su costado más vulnerable: “A veces me siento con culpa de robarle días, de no estar con mi mamá, que tiene 95 años. Pero aquí estoy, acá seguiré, aquí voy a renacer”.
El quiebre emocional de la actriz se produjo en medio de versiones sobre su posible salida del reality. Santiago del Moro publicó en sus redes un mensaje enigmático en el que adelantó que “una de las participantes más señaladas de esta edición” podría dejar la casa, mientras que Ángel de Brito aseguró que se trataba de Andrea Del Boca y vinculó la decisión con el delicado estado de salud de su mamá.
Más allá de su continuidad en el juego, el momento dejó al descubierto una de las heridas más sensibles de Andrea: la ausencia de su padre y el dolor que le provoca sentir que él sufrió las consecuencias del período más difícil de su vida pública. “Y nada ni nadie, aunque haya salido absuelta absolutamente, nadie me va a devolver a mi padre”, cerró la actriz, en una frase que se transformó en uno de los momentos más comentados de las últimas horas en Gran Hermano.
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