La desaparición de una fuente radiactiva en Rosario generó una alerta a nivel nacional y puso en marcha los protocolos de seguridad previstos para este tipo de situaciones. El elemento extraviado es una cápsula con cesio-137, un material utilizado para la calibración de equipos de medicina nuclear que se encontraba almacenado dentro de un contenedor especial de plomo.
La denuncia fue realizada el martes 16 de junio, luego de que personal de un instituto médico advirtiera la faltante del material. A partir de ese momento, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) fue notificada y activó el procedimiento correspondiente para intentar localizar la fuente radiactiva y evitar que pueda ser manipulada por personas sin capacitación.
Qué es el cesio-137 y para qué se utiliza
El cesio-137 es un isótopo radiactivo generado durante procesos de fisión nuclear. Debido a la radiación gamma que emite, desde hace décadas es utilizado en aplicaciones médicas, científicas e industriales bajo estrictos controles de seguridad.
En este caso, la fuente era utilizada para la calibración y verificación de equipamiento de medicina nuclear, una tarea fundamental para garantizar el correcto funcionamiento de los dispositivos empleados en diagnósticos y tratamientos.

Según trascendió, el material se encontraba alojado dentro de un recipiente cilíndrico de plomo de entre dos y tres centímetros de espesor, diseñado específicamente para reducir la exposición a la radiación.
Por qué preocupa su desaparición
La principal inquietud de las autoridades no está vinculada a una contaminación masiva, sino a la posibilidad de que alguien encuentre el objeto y lo manipule sin saber qué contiene.
De acuerdo con la información difundida por la ARN, la fuente radiactiva desaparecida corresponde a un gel de cesio-137 contenido en un envase plástico transparente que, al momento de la desaparición, permanecía dentro de su blindaje de plomo.
Los especialistas remarcan que el riesgo radiológico es muy bajo mientras la cápsula permanezca cerrada y protegida dentro del contenedor. Sin embargo, el escenario cambia si una persona intenta abrirla, dañarla o desarmarla.

En esos casos podrían producirse exposiciones a niveles peligrosos de radiación, con consecuencias que pueden incluir quemaduras por radiación, daños en tejidos y órganos, contaminación de superficies y un aumento del riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer a largo plazo.
Qué debe hacer una persona si encuentra el material
Las autoridades fueron enfáticas al respecto: no se debe tocar, abrir, trasladar ni manipular el objeto bajo ninguna circunstancia.
Los protocolos internacionales para incidentes radiológicos indican que, ante el hallazgo de un elemento sospechoso o identificado con símbolos vinculados a la radiación, lo recomendable es mantener distancia y comunicarse de inmediato con los organismos competentes.
Uno de los mayores riesgos en este tipo de situaciones es que alguien intente conservar el objeto por curiosidad o incluso venderlo sin conocer su contenido, incrementando innecesariamente la posibilidad de exposición.
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