Las declaraciones del embajador estadounidense Peter Lamelas encendieron una fuerte reacción diplomática. En una entrevista concedida a El Tribuno, el funcionario advirtió sobre la influencia de China en América Latina y sostuvo que los países deben “preocuparse” por el tipo de vínculo que establece el gigante asiático, especialmente en áreas sensibles.
“Cuando tratás con ellos, tratás con el gobierno chino, no con una industria privada. Es un sistema controlado por un gobierno comunista, que usa ese control para manejar la información y a la gente”, afirmó Lamelas. Además, remarcó que Estados Unidos “estaba durmiendo” respecto a la región, pero que ahora volvió a poner el foco en América Latina, en el marco de un nuevo escenario político impulsado por Javier Milei, Donald Trump y Marco Rubio.

El diplomático fue más allá y planteó que Argentina debería estar atenta al avance chino en sectores estratégicos: “En temas de seguridad, comunicaciones e infraestructura clave, tiene que estar preocupada”, sostuvo.
La respuesta de China: “rechazo rotundo” y críticas a EEUU
Las declaraciones no tardaron en generar una respuesta oficial. A través de un comunicado, la Embajada de China en Argentina expresó su “fuerte descontento y rotundo rechazo” a lo que calificó como afirmaciones erróneas.

Desde la representación diplomática señalaron que los dichos del embajador estadounidense “ignoran la realidad” y están “plagados de prejuicios ideológicos”, además de reflejar una “mentalidad de Guerra Fría” que busca dividir áreas de influencia.

También cuestionaron la postura de Washington al afirmar que no puede “aplicar su política de ‘América Primero’ y, al mismo tiempo, criticar a otros países que cooperan con China”. En ese sentido, defendieron el vínculo con Argentina y la región como una cooperación “basada en el beneficio mutuo” y sin intenciones geopolíticas.
Un mensaje con impacto regional
El cruce expone una disputa más amplia por la influencia en América Latina. Mientras Lamelas habló de una competencia directa con “otros valores e intereses”, desde China insistieron en que los países de la región deben decidir “con quién cooperar” sin presiones externas.
