ESPECTÁCULO

Así encontraron a Nahuá, el nene de 6 años de Corrientes secuestrado por su papá

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En medio de una búsqueda contrarreloj que mantuvo en vilo a Corrientes durante más de dos días, el dato decisivo no llegó de una cámara térmica ni de un llamado anónimo: apareció en la escena más simple —y más humana— del mundo rural. Francisco Espíndola, peón de campo, relató que estaba recorriendo el establecimiento cuando vio a un hombre y a un chico hacerle señas. Se acercó y, según contó, le pidieron comida. La frase que lo sacudió —y que hoy resume el drama— fue directa: “El gurí tenía hambre”.

El peón dijo que no sabía que en ese mismo momento había un operativo desplegado por la desaparición de Nahuá Santos Riquelme, de 6 años, visto por última vez en Esquina. Pero algo le resultó extraño: siempre de acuerdo con su testimonio, el hombre le habría pedido que no dijera nada sobre ese encuentro. Esa petición, en un contexto de campo abierto y caminos rurales, encendió una alarma inmediata. Espíndola tomó una decisión: avisó a su patrón y, desde allí, se dio el aviso que terminó activando a las fuerzas de seguridad en el lugar.

El peón rural que contó cómo fue el momento en que encontró al niño y su padre pidiendo comida en medio del campo.

Yo solo le di de comer al nene”, explicó después, todavía conmovido por lo vivido. Y agregó un dato que vuelve todavía más crudo el cuadro: el chico le habría dicho que hacía tiempo que no comía —en el relato difundido, se habla de que llevaba “días” sin comer—. En ese momento, lo urgente dejó de ser la teoría y pasó a ser lo básico: que el nene pudiera alimentarse. Mientras tanto, el peón se quedó allí, acompañando al menor, hasta que llegaron las autoridades.

El procedimiento policial, según describió, fue rápido y tenso. “Lo esposaron delante mío”, dijo sobre el hombre que estaba con el chico. Y contó una escena que pinta el clima del hallazgo: el nene gritaba y pedía que no mataran al papá. Después, llegaron los médicos para revisar al menor y, aproximadamente una hora más tarde, arribó la madre. Espíndola remarcó que él ya no estaba cuando se produjo ese reencuentro: volvió a sus tareas en el campo.

El hallazgo ocurrió en paraje Duraznillo, una zona rural vinculada al departamento Goya, donde finalmente Nahuá fue encontrado junto a su padre, Josías Santos Regis, quien quedó detenido. Distintas reconstrucciones ubicaron el operativo en un área de difícil acceso y con intervención de divisiones de seguridad rural: en la cobertura local se mencionó incluso el trabajo de la PRIAR dentro de la coordinación general del procedimiento.

La desaparición del niño había derivado en la activación de la Alerta Sofía y un despliegue de rastrillajes y controles. La hipótesis principal desde el inicio apuntó al padre del nene, señalado como quien se lo habría llevado tras un episodio violento previo en Esquina. La denuncia fue radicada por la madre en medio de una situación de angustia, mientras la investigación intentaba reconstruir movimientos, rutas posibles y apoyos logísticos.

Ya con el niño bajo resguardo y el padre detenido, la causa quedó atravesada por varias líneas: por un lado, qué pasó durante las horas en que Nahuá estuvo con su padre; por el otro, cómo se concretó el traslado hasta esa zona rural y si hubo ayuda externa. En paralelo, la fiscalía y la policía avanzaron sobre posibles facilitadores, un capítulo que —según se informó— incluyó investigaciones y detenciones vinculadas al encubrimiento.