A dos años de una de las peores tragedias viales en Salta, familiares de las víctimas volvieron a alzar la voz con un reclamo contundente: aseguran que en todo este tiempo no hubo avances concretos en materia de seguridad vial en la zona donde ocurrió el hecho. Denuncian la falta de controles, señalización y presencia estatal en una avenida que continúa siendo altamente transitada y peligrosa, especialmente durante la noche.
“Estas tragedias son evitables”, señalaron familiares y organizaciones como Estrellas Amarillas, quienes insistieron en que el Estado no tomó medidas suficientes para prevenir nuevos hechos similares. “No podemos seguir pintando estrellas”, advirtieron, en referencia a las intervenciones que recuerdan a víctimas fatales de siniestros viales.

En ese contexto de dolor y reclamo, este domingo por la mañana pintaron cinco estrellas amarillas sobre el asfalto de la Avenida Paraguay, en el lugar exacto donde murieron cinco jóvenes atropellados por un conductor alcoholizado. Sus nombres no se olvidan: Ruth Tabarcache, Sergio Veizaga, Florencia Acosta, Karen Marín y Nahuel Brian Digan.
El acto, cargado de emoción y memoria, se realiza en la antesala del juicio clave que comienza este lunes y podría marcar un precedente en materia de seguridad vial.
La Avenida Paraguay volvió a convertirse así en escenario de memoria, dolor y exigencia de justicia. Allí, donde hace dos años un conductor a alta velocidad embistió a un grupo de jóvenes que salían de locales bailables, las familias dejaron cinco marcas imborrables que simbolizan vidas truncadas y una herida que sigue abierta en la sociedad salteña.
El tránsito fue parcialmente interrumpido mientras padres, hermanos, amigos y referentes de organizaciones civiles se reunían en silencio, entre abrazos y lágrimas. Cada estrella lleva un nombre, una historia, un proyecto interrumpido.
“No fue una tragedia, fue una masacre”
“Es un momento muy fuerte”, expresó Claudio Marín, familiar de una de las víctimas. “Mañana comienza el juicio y estamos esperando que la justicia actúe como corresponde. Desde el primer día pedimos una pena máxima”.
El hecho dejó un saldo devastador: cinco jóvenes fallecidos y seis heridos. Sin embargo, para las familias, el término “tragedia” no alcanza. “Para mí no fue una tragedia, fue una masacre”, insistió.

Detalles del juicio: imputación, pruebas y expectativa
El juicio oral y público comenzará este lunes 13 de abril y se extenderá hasta el 30 del mismo mes. Estará a cargo de la jueza Gabriela Romero Nayar, mientras que el fiscal penal Daniel Espilocín representará a la Fiscalía Penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas.
El imputado, Luciano Nahuel López, llega acusado como autor de homicidio simple por cinco víctimas fatales, además de lesiones graves y leves contra las seis personas que sobrevivieron, todo en concurso ideal y bajo la figura de dolo eventual.
Según la acusación fiscal, el hecho ocurrió en la madrugada del 17 de marzo de 2024, cuando López conducía en sentido sur-norte por la Avenida Paraguay. De acuerdo a las pericias, lo hacía a una velocidad de 103 km/h, bajo los efectos del alcohol con un nivel estimado de 1,62 g/l en sangre y con presencia de marihuana en el organismo.
La investigación sostiene que el conductor cruzó semáforos en rojo, realizó maniobras indebidas y no adoptó medidas mínimas de seguridad en una zona conocida por la alta circulación peatonal en horarios nocturnos. Para la fiscalía, López fue consciente del riesgo que implicaba su conducta y, aun así, decidió continuar conduciendo, lo que configura una conducta dolosa.
El requerimiento de elevación a juicio, presentado en diciembre de 2024, incluye testimonios, registros de cámaras, pericias accidentológicas y estudios médicos y toxicológicos que sostienen la acusación.

El dolor que no se supera
Entre quienes participaron del acto estuvo Sira Tabarcache, tía de una de las víctimas. “Es súper doloroso. Esto no se supera nunca”, expresó.
Y agregó un mensaje que excede el caso puntual: “Ojalá esto sirva para generar conciencia”.

Historias interrumpidas
Las historias personales atraviesan cada testimonio. Una de las jóvenes fallecidas, Florencia Acosta estaba a punto de recibirse en la universidad. “Era excelente, muy estudiosa”, recordó su familia.
Amigos y seres queridos coincidieron en un mismo pedido: justicia y memoria.
Un mensaje a la sociedad
Los familiares insistieron en la necesidad de generar conciencia social. “No puede ser que alguien maneje borracho y vuelva a tener licencia”, reclamaron, al tiempo que pidieron mayor responsabilidad tanto individual como colectiva.

Cinco estrellas que exigen justicia
Mientras la pintura comenzaba a secarse sobre el asfalto, las familias permanecían en el lugar. Las cinco estrellas amarillas quedaron allí como advertencia y como memoria.
Cinco marcas que representan vidas, sueños y futuros truncados. Y que, a horas del inicio del juicio, se transforman también en un símbolo de lucha.
Porque, como repiten una y otra vez, esto no fue un accidente. Fue una decisión. Y ahora esperan que la justicia esté a la altura.
