Hace casi tres años que una madre asegura que no abraza a su hijo, un niño de nueve años. «Se lo llevaron en abril de 2023 y nunca más lo vi», contó M.D.R., de 48 años, en diálogo con El Tribuno.
El caso se originó tras la intervención de organismos de protección de la niñez que derivó en la separación del niño de su entorno materno. A partir de ese momento, comenzó un proceso judicial que, según la mujer, no da respuestas sobre la revinculación. De acuerdo a su testimonio, la relación con el padre del niño, un ciudadano extranjero, estuvo marcada por situaciones conflictivas desde el inicio.
«Quedé embarazada en enero de 2016. Él, que ahora tiene 61 años. El 3 de abril sufrí el primer golpe y dos días después se fue a su país. Pasé sola todo el embarazo, nunca me pasó un centavo. Saqué sola adelante a mi hijo. Y él volvió 20 días antes del nacimiento de mi hijo», relató.
Tras el nacimiento, la situación no mejoró. El niño nació con hipotonía muscular y retraso en el neurodesarrollo.
«Tuve que estimularlo, pagué los mejores terapeutas y colegios. Mientras tanto, él seguía tomando, me maltrataba y a mi hijo le pegaba», aseguró.
La mujer reconoce que no realizó denuncias en ese momento. «No tenía a nadie», explicó.
Con el tiempo, asegura que la relación derivó en un fuerte deterioro emocional. «Me destruyó psicológicamente. Yo soy profesora de italiano, en ese entonces trabajaba en una perfumería y caí en depresión», sostuvo.
En paralelo, relató que el hombre avanzó con la ciudadanía de la nación de origen del padre del niño, trámite que se realizó en el país. «Me manipuló para quitarme a mi hijo», afirmó.
Según su versión, el conflicto se intensificó y comenzó a notar cambios en la conducta del niño. «El manipulaba a mi hijo. No me dejaba ejercer mi rol maternal», dijo.
Indicó además que desde la escuela se habrían advertido situaciones vinculadas al vínculo con el padre. «La maestra hizo un informe (se omiten los datos del informe que dio por resguardo al menor). Eso está en el expediente», señaló.
De acuerdo a su testimonio, la situación se agravó. «Cuando llegó la ciudadanía de mi hijo este hombre se puso más violento. Quería irse. Entonces me empieza a hacer denuncias falsas, grababa a mi hijo gritando cuando yo no estaba y llamaba al 911», relató.
El punto de quiebre llegó el 11 de abril de 2023. «Fue así, a base de mentiras, como el logró que intervenga la Secretaría de la Niñez y me allanan el 11 de abril del 2023, mediante un procedimiento violento. A mi hijo no le pasaba nada y yo estaba con trastorno de ansiedad y depresión. Y sin entrevistarme, una psicóloga ordena sacarme a mi hijo», aseguró.
Según la mujer, su hijo fue llevado para revisión médica. «No tenía ningún golpe. Se lo llevaron en un móvil policial sin ni siquiera dejarme darle un beso. Mi hijo necesita terapias, cuidados por su salud. Lo tuvieron padeciendo en un hogar nueve meses porque este señor se escapó a (país de origen del padre) y encima cuando volvió se lo devolvieron. Viven en una localidad al noroeste de la provincia».
«Aquí hay mal desempeño en las funciones de la justicia e irregularidades por parte de la Secretaria de Primera Infancia, Niñez y Familia», según la versión que dio la mujer. Se omiten los nombres de las partes por resguardo
En su relato, la mujer cuestiona con dureza el accionar de los organismos intervinientes durante el proceso. Asegura que, pese a existir informes profesionales favorables y una orden judicial, nunca se concretó el reencuentro con su hijo.
«Decían que mis condiciones no estaban dadas para la vinculación, pero eso es mentira. En el expediente figura que yo estoy estable», sostuvo.
Más críticas
Y añadió: «Tengo la orden de la jueza Alejandra Diez Barrantes, del 15 de julio de 2024 que intima a la Secretaría de Primera Infancia, Niñez y Familia a que en tres días presente un informe sobre mi hijo y se pronuncie sobre la vinculación conmigo y ya pasaron casi dos años y no lo hicieron».
Según su testimonio, también hubo deficiencias en su representación legal durante el proceso. «Hubo mal desempeño de las defensoras oficiales de menores. No presentaron pruebas, ni testigos, ni informes médicos», aseguró.
También sostuvo que durante el tiempo en que el niño estuvo bajo intervención institucional habría manifestado su deseo de regresar con ella.
«Siempre pidió volver conmigo. Jamás nadie puede separar a una madre de su hijo. Exijo respuesta», finalizó.
«Violencia vicaria»
Actualmente, el contacto de M.D.R. con su hijo se limita a videollamadas esporádicas. En ese contexto, la mujer interpreta esta situación como una forma de violencia vicaria, es decir, una forma de violencia de género por la cual los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género son instrumentalizados como objeto para maltratar y ocasionar dolor a sus madres.
La mujer cuestiona además el accionar de los organismos intervinientes y sostiene que hay demoras e irregularidades que profundizan la distancia con su hijo. Frente a este escenario, insiste en la necesidad urgente de restablecer el vínculo con su hijo y de contar con información clara sobre su estado de salud física y mental y escolarización.
