El aumento del rechazo al presidente Javier Milei que según un relevamiento de la consultora Altas Intel ya supera el 60% abre un nuevo frente de análisis político: el impacto de los recientes casos de presunta corrupción en la imagen del Gobierno y, sobre todo, en su capital electoral. Consultores y analistas coinciden en que los episodios que involucran al vocero Manuel Adorni y el denominado caso Libra afectan la gestión, aunque difieren en la profundidad y las consecuencias de ese daño.
Para el consultor político Iván Rodríguez, el impacto es acotado y no altera, por ahora, la base de sustentación del oficialismo. «La imagen de Milei va a oscilar, va a bajar, puede bajar un poco, pero no creo que baje su intencionalidad de voto», afirmó. Y explicó que esto responde a una lógica clara del electorado: «el electorado votó a Milei priorizando la solución en lo económico».
En esa línea, planteó que la corrupción no logra instalarse como eje central porque existe una percepción extendida: «el argentino ya tiene establecido que vivimos una corrupción importante». Agregó que existe una percepción extendida de que «todo lo que es político automáticamente se percibe como corrupto».
A su juicio, el verdadero riesgo no está en los escándalos en sí, sino en otro plano: «si pierde credibilidad, se le cae la esperanza de que sea creíble en solucionar lo económico» y consideró que estos casos no generan un impacto disruptivo: «Nadie se va a escandalizar porque aparezca un Adorni». Por eso, relativizó el escenario actual: «es una más y todavía no hay un golpe».
«Un decaimiento»
Una lectura distinta aportó el politólogo Ezequiel Jiménez, quien encuadró la caída de imagen en un proceso más amplio. «Hace varios meses se viene observando un decaimiento de la confianza en el Gobierno», señaló, y explicó que el principal activo de la gestión la figura presidencial también se ve afectado. En ese sentido, vinculó la caída a la falta de resultados económicos: «las reformas que hizo con mucho sacrificio del ciudadano de a pie todavía no llegan a materializarse en mejores salarios, en mejores oportunidades laborales, en más inversiones reales».
Según indicó, a ese escenario se suma «el plano de los problemas de corrupción o aparentemente de corrupción», junto con tensiones internas en el oficialismo, lo que configura «el mix que hace que su imagen caiga». No obstante, aclaró que no se trata de un fenómeno puntual, sino de una tendencia: «no es un punto puntual, sino algo que se viene observando hace varios meses».

En ese marco, consideró que estos casos sí impactan en la percepción pública: «la conversación en torno a Libra es realmente negativa para este Gobierno» y «el presidente está tocado». Además, advirtió un cambio en la agenda social: «la inflación ya no es número uno, ahora pasa por empleo, salario y corrupción». Sin embargo, matizó el diagnóstico al señalar que, pese a la tendencia a la baja, «sigue teniendo un piso de apoyo alto» y que el efecto electoral aún es incierto.
Más enfático fue el analista político Pedro Buttazzoni, quien advirtió que la caída en la imagen del Gobierno responde a una combinación de factores y no a un hecho aislado, aunque los casos de presunta corrupción como los que involucran a Manuel Adorni y el denominado caso Libra tienen un impacto directo.
Combo explosivo
«La gran mayoría de las encuestas nacionales está dando ese nivel de rechazo al gobierno de Milei», señaló, y explicó que lo que atraviesa la gestión es «un combo explosivo donde se combina un momento económico muy malo con los casos de corrupción». En ese sentido, remarcó que estos episodios afectan especialmente porque golpean el núcleo del discurso oficial: «un gobierno que llegaba a combatir a la casta, que tenga casos de corrupción, impacta directamente en su discurso moral».

A diferencia de Rodríguez, sostuvo que la corrupción sí logró escalar en la agenda pública: «hoy la gran mayoría de los estudios la ubica como el principal problema de la Argentina», aunque reconoció que ese lugar depende de la intensidad mediática de los casos.
En particular, subrayó la gravedad del caso Adorni: «era la voz del gobierno y hoy no es una voz creíble», y cuestionó la gestión de la crisis: «no se ha intentado clausurar y cada intervención generó más confusión». En términos políticos, fue el más categórico: «no es un episodio más, es un hito», advirtió, y proyectó un escenario de desgaste: «Milei puede caer a su núcleo duro del 30%, lo que lo dejaría en una situación muy compleja. Con una economía como está hoy y el cuestionamiento por transparencia, es un gobierno al que le va a costar mucho ser reelecto».
