La actividad económica se convirtió de golpe en este verano en tema de debate, con el clásico uso político de diferentes datos. Es el “cherry picking” a pleno. Esta expresión es muy utilizada en la jerga económica de Estados Unidos surgida de la recolección de cerezas, en la que se selecciona únicamente las más maduras y jugosas, dejando las demás.
Para la IA “es la manipulación de información consistente en seleccionar solo los datos, hechos o ejemplos que respaldan un argumento específico, ignorando deliberadamente aquellos que lo contradicen o no encajan. Es una forma de sesgo de confirmación que ofrece una visión distorsionada de la realidad”.

La economía creció, según el EMAE que procesa el Indec, el 4,4% en el 2025. Puntualmente en diciembre mostró un crecimiento de 3,5% interanual y de 1,8% respecto a noviembre (ya desestacionalizado).
En el partido de sectores, el alza le gana a las bajas 11 a 4. Están los “tres fantásticos”, el campo, la minería y la energía que son y serán las estrellas de la economía argentina por décadas. La construcción está saliendo del subsuelo y ya da señales positivas.
¿Por qué entonces la sensación térmica en sentido opuesto? En los cuatro sectores que registraron caídas interanuales están la industria, el comercio mayorista y el minorista y reparaciones. Son sectores sensibles y de importante participación de trabajadores.
Para el economista Fernando Marull, al ser consultado por El cronista, “la economía sigue a dos velocidades. En positivo está el hecho de que en diciembre entró la cosecha de trigo, eso aporta, y siguió petróleo y la minería; menos flojos: construcción y la industria que sigue sin levantar”.
Pero con el 4,4% del 2025 y las proyecciones del FMI y de economistas privados de un crecimiento del 4% para el 2026, la estanflación no existe.
Los coletazos de la previa electoral de octubre del 2025 se sienten aún. Las super tasas en agosto, septiembre y octubre dejaron heridos cuyas cicatrices están a la vista en diferentes sectores.
Y hoy las tasas siguen elevadas en función de la inflación esperada para el 2026. Por ello la elevada mora en créditos en bancos. Tanto consumidores como los propios bancos están comprobando que lo que sucede con préstamos con menor inflación: las cuotas no se licúan y mantienen su peso sobre los ingresos con el correr de los meses.
Como en toda medición, en todo promedio, hay valores por encima y otros por debajo. El error consiste en elegir sólo los que están en negativo desechando los demás, incluso el promedio. Tampoco pensar que es el paraíso. Es una economía que está en plena transformación. Como reconocía décadas atrás un ex ministro de Economía, “con los números se puede mostrar el mejor de los mundos y también el peor”.
El “cherry picking” existió y lamentablemente existirá siempre.
