ESPECTÁCULO

Qué reveló la autopsia de Nazarena, la nena de 5 años que murió en un jardín de infantes de Merlo

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La muerte de Nazarena Fernández, la nena de 5 años que se descompensó dentro del jardín de infantes Raíces y Alas, en la localidad bonaerense de Libertad, partido de Merlo, dio un giro clave con la difusión del resultado de la autopsia. El trágico hecho ocurrió el jueves 21 de mayo por la mañana.

El estudio forense determinó que la causa inmediata del fallecimiento fue una insuficiencia cardíaca aguda con edema pulmonar agudo y, al mismo tiempo, descartó que el golpe que sufrió al caer en el baño del establecimiento haya sido el motivo de la muerte.

De acuerdo con el informe incorporado al expediente, la descompensación hemodinámica que sufrió la menor pudo haberse originado por alguna patología congénita no detectada previamente o por un cuadro compatible con una muerte súbita infantojuvenil inexplicada, una definición que cambió el eje de la investigación judicial.

El caso había conmocionado a Merlo desde el primer momento, porque todo ocurrió durante la jornada escolar y en un ámbito que, en principio, parecía completamente cotidiano.

Según la reconstrucción inicial, Nazarena pidió permiso para ir al baño mientras estaba en clases en el jardín Raíces y Alas. Una docente la acompañó hasta la puerta del sanitario y, al advertir que la niña demoraba más de lo habitual y no respondía, decidió ingresar para ver qué estaba pasando.

Fue entonces cuando la encontró inconsciente, tirada junto al inodoro y sin responder a los estímulos. A partir de ese momento se activó una secuencia desesperada: personal del establecimiento comenzó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), se hizo el llamado al 911 y se solicitó asistencia médica de urgencia.

La clínica a la que la nena de 4 años fue trasladada para continuar las tareas de reanimación.

Como la ambulancia no había llegado todavía y el cuadro era crítico, un móvil policial que arribó al lugar trasladó a la menor junto con docentes hasta la clínica San Juan Bautista, en Merlo. Allí el equipo médico continuó durante varios minutos con las tareas de reanimación, pero los esfuerzos no alcanzaron.

Los profesionales confirmaron el fallecimiento cerca de una hora después del inicio de la emergencia, ya con los padres de la nena presentes en el centro de salud. Desde el inicio, la Fiscalía N° 2 de Morón, a cargo de Fernando Capello, abrió una causa por averiguación de causales de muerte y ordenó la autopsia para establecer con precisión qué había ocurrido.

El dato más sensible del informe forense es que el traumatismo visible que presentaba Nazarena no tuvo relación causal con el desenlace. Según detallaron, el examen estableció que la menor tenía un hematoma en la frente, pero lo describió como una contusión superficial producto de la caída sufrida después de la descompensación.

En otras palabras, el golpe fue consecuencia del episodio médico y no su causa. Ese punto era central porque, en las primeras horas del caso, una de las dudas principales era si el golpe contra el sanitario o contra el piso podía haber desencadenado la muerte. La autopsia despejó esa hipótesis y dejó asentado que el proceso fatal comenzó antes de la caída.

Con esa conclusión, la investigación avanzó hacia un escenario muy distinto al que podía imaginarse al comienzo. Con el resultado forense ya incorporado, el expediente judicial se encamina al cierre por inexistencia de delito, ya que no surgieron indicios de violencia ni de participación de terceros.

Ya en la cobertura inicial del caso, las primeras pericias apuntaban a que no había señales externas compatibles con una agresión y que el objetivo de la fiscalía era determinar si se trató de un evento médico espontáneo e imprevisible. La autopsia terminó de consolidar esa línea.

Además de establecer la causa de muerte, el informe forense volvió a poner sobre la mesa una cuestión tan delicada como frecuente en este tipo de tragedias: la posibilidad de que existiera una condición médica silenciosa que no había dado señales previas.

El estudio mencionó como posibilidades una patología congénita no descubierta o una muerte súbita infantojuvenil inexplicada, dos escenarios que suelen ser especialmente difíciles para las familias porque irrumpen sin advertencias claras.