Buenos Aires, 15 febrero (NA) — Pablo José García Cejas, más conocido como «el asesino de Maldonado», es un asesino serial uruguayo que pasó de ser un trabajador normal a un sicario y luego a un múltiple homicida, tras un crimen por encargo en su país natal.
Nacido en 1982, García Cejas mató a tres personas en el Departamento de Maldonado durante 2015 y fue condenado a 30 años de prisión por el triple homicidio.
En enero de 2015, este hombre de entonces 32 años fue a visitar un chalet en Punta del este, llamado «Los Picaflores», donde conoció a Claudia von Graevenitz, de 56 años, quien le dio su número de teléfono porque tenía algo importante que ofrecerle.
García Cejas la llamó días después y ella le ofreció 90.000 (unos 3.100 dólares) y un trabajo a cambio de matar a su hermano, Alejandro von Graevenitz, de 58 años, quien era un delincuente con antecedentes penales, para que ella pudiera quedarse con la casa familiar.
En un principio, el hombre se negó rotundamente a aceptar el acuerdo, pero luego le dijo que lo iba a pensar, por lo que la mujer le respondió que la contactara en persona nuevamente.
García Cejas finalmente aceptó el trato y el 2 de abril viajó a la residencia Von Graevenitz para llevarle a Alejandro algunos artículos de un amigo suyo.
Fue así que lo invitaron a pasar y cuando la víctima le dio la espalda para lavar unos platos, el criminal agarró una barra de hierro que encontró tirada cerca y comenzó a golpearlo en la cabeza de manera reiterada hasta dejarlo gravemente herido. La víctima murió tras ser trasladada al Hospital Pan de Azúcar.
El asesino descartó el arma homicida en un vertedero, pero luego fue encontrada por las autoridades.
Días después Claudia cumplió con el trato y le dio a García Cejas la suma de dinero pactada, además de contratarlo como empleado en «Los Picaflores».
El 12 de junio de 2015, en simultáneo, Marianella González llamó a la Policía de Maldonado porque su hija Koni Silva, una trabajadora sexual de 19 años, estaba desaparecida desde hacía más de una semana.
Ese mismo día, el dueño de un complejo de cabañas ubicado en Punta del Diablo (Departamento de Rocha) llamó a la Policía, porque de una de las cabañas salía olor a podrido.
Cuando los uniformados entraron al lugar hallaron el cadáver desnudo y en descomposición de Silva, que había sido cubierto con unas sábanas blancas.
La autopsia confirmó que la causa de la muerte fueron dos golpes en la cabeza, dados con una piedra de la chimenea, probablemente una semana antes.
Según el relato de testigos, esta mujer había sido vista por última vez con García Cejas, quien la visitaba de manera asidua por sus servicios sexuales e incluso la había invitado a quedarse en «Los Picaflores», donde fumaban marihuana juntos.
Al parecer, luego se supo que el asesino le había confesado a Silva sobre el crimen de Von Graevenitz y ella amenazó con decirle a las autoridades si no le daba dinero.
Ante esa situación, García Cejas temió que lo arrestaran y agarró una piedra de la chimenea para golpear a la joven dos veces en la cabeza hasta matarla en el acto.
Posteriormente, el homicida agarró el teléfono de Silva y su Chevrolet Meriva alquilado, al tiempo que tiró las llaves de la cabaña en un contenedor de basura.
El asesino inventó muchas excusas para no devolver las llaves, pero finalmente volvió al complejo de cabañas el 11 de junio para decirle al dueño del lugar que había perdido las llaves originales y necesitaba copias.
El empleado Guillermo Martínez confirmó después a los uniformados que García Cejas era el hombre visto por última vez con Silva, quien se fue definitivamente después de llevarse sus pertenencias.
Tras ser identificado y sospechoso del crimen de la trabajadora sexual, el acusado fue visto conduciendo su camioneta por las calles de Maldonado, por lo que se produjo una persecución a alta velocidad, con disparos de los policías al vehículo, lo que provocó que se estrellara. A pesar de ello, García Cejas escapó a los cerros y evitó ser capturado.
Después de caminar varios kilómetros, llegó frente a una empresa distribuidora y le suplicó al empleado de seguridad que llamara un taxi, porque le dijo que lo habían asaltado.
Después de ofrecerle su número de teléfono al taxista para que el día siguiente le diera el dinero, lo llevó de regreso a «Los Picaflores», donde se bañó y comió.
Al día siguiente, Claudia von Graevenitz llegó al chalet y tras enterarse de que había vendido un mueble sin su permiso, empezó a discutir con García Cejas.
Durante el cruce verbal ella lo abofeteó y ante esa situación él agarró un cuchillo y la apuñaló varias veces, a pesar de que la víctima trataba de defenderse golpeándolo con una lámpara.
Una vez que la mató, García Cejas tomó un automóvil con la idea de conducir hasta Chihuahua (también en el Departamento de Maldonado), donde vivían sus padres.
El 15 de junio, la Policía allanó «Los Picaflores» y vio que todo estaba cerrado con llave, al tiempo que notaban que la señora Von Graevenitz no respondía a ninguna llamada.
Ante esa situación, los uniformados entraron por la fuerza y allí encontraron el cuerpo sin vida de la dueña de casa en una de las habitaciones.
Los investigadores se dieron cuenta que el autor del homicidio podía ser García Cejas, por lo que la búsqueda se intensificó aún más hasta que finalmente lo detuvieron en la casa de sus padres al día siguiente.
Los asesinatos generaron indignación en Maldonado y los medios de prensa lo calificaron como uno de los casos criminales más impactantes en la historia de ese departamento uruguayo.
García Cejas finalmente fue declarado culpable de los tres asesinatos y condenado a 30 años de prisión, que cumple en el Penal de Libertad.
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