La situación política en la localidad de General Enrique Mosconi escala cada día en un nuevo enfrentamiento entre los ediles opositores y la intendenta, la doctora Ana Guerrero Palma. Las diferencias comenzaron prácticamente con el inicio de la gestión el 10 de diciembre pasado y lejos de superarse, cada mes la grieta se hace más evidente.
Hasta ahora los directos afectados por las decisiones adoptadas por la abogada mosconense, como no abonar salarios municipales a quienes perciben otras remuneraciones del estado provincial, habían afectado solamente a un par de concejales y algunos secretarios políticos del deliberativo. Otra decisión adoptada fue no permitir el ingreso de 48 personas que acompañarían a diferentes concejales, argumentando la falta de recursos de la comuna por la baja en los fondos coparticipables, como también el veto al aumento de casi un 100%, según precisó Guerrero Palma, en las dietas de los nueve ediles.
Los salarios, afectados
La semana pasada, la situación escaló cuando el ejecutivo debió posponer el pago de salarios hasta que se hicieran una serie de trámites porque según explicó la intendenta Guerrero Palma «dos concejales se presentaron en el Banco Macro, entidad financiera con la que trabajamos en el municipio, advirtiendo que ellos no me habían autorizado girar en descubierto para abonar los sueldos antes del 10 de marzo».
La intendenta precisó que «es una herramienta a la que habitualmente se recurre para abonar los salarios antes del 10 de cada mes, Mosconi no es el único municipio. Como los fondos coparticipables ingresan prácticamente la semana siguiente, el banco retiene esos fondos y de esa manera se compensa el giro en descubierto. Cuando el gerente me llamó del banco para decirme que los concejales Carrizo -empleado del mismo banco- y la profesora Normal Cabral, presidenta del cuerpo, se presentaron para advertir que no estábamos autorizados para acudir a esta herramienta, no lo podía creer. El perjuicio no es para Ana Guerrero Palma ni para sus funcionarios, es para el trabajador municipal» remarcó.
La abogada mosconense recordó que casi contra reloj «presenté lo que el banco me pedía y así pudimos abonar los salarios al personal pero antes les expliqué lo que estaba sucediendo porque además es falso que yo tenga que presentar una autorización del cuerpo o una ordenanza autorizándome a girar en descubierto. Eso se hizo siempre y es una decisión del ejecutivo municipal que es quien conoce el estado de las cuentas. La actitud no dejó de preocuparme porque veo que en ese afán de opositores, no toman en cuenta que los empleados municipales esperan por horas su sueldo y que para ellos, en la situación que vivimos en el norte, hacerlos esperar es un montón».
«El ejemplo soy yo»
Guerrero Palma interpretó que esta actitud «solo busca torcerme el brazo, obligarme a negociar para que ingresen al Concejo 48 punteros políticos, y les pague a quienes ya perciben otros sueldos de la provincia, y eso no va a pasar, sencillamente porque no nos alcanza. Mosconi tiene que hacer obras, dar contención social, solventar las dos casas que tenemos en Salta a donde van los enfermos para hacer tratamientos y eso nos implica muchos recursos. Acá aumentan los insumos, el combustible pero baja la coparticipación y a esta gente le cuesta entenderlo. Tengo autoridad para aplicar esa resolución de la oficina de legales que dispuso que no se les puede pagar a los que perciben salarios estatales de la provincia y en todo caso, el mejor ejemplo soy yo misma. Soy funcionaria del Poder Judicial y renuncié de manera voluntaria a cobrar ese salario. Además se supone que venimos a la función pública, no para tener dos sueldos, sino porque queremos mejorarle la vida a nuestros vecinos. Así que mientras la justicia no diga lo contrario, a la presidenta del Concejo, a la ex secretaria de Desarrollo Humano, y a varios funcionarios del concejo deliberante, no les vamos a abonar esa doble remuneración que pretenden» remarcó.
Indignación
Guerrero Palma no disimuló su enojo «porque de mi parte, hice todo lo que pude para que tengamos una buena relación en lo institucional; le pedí al personal municipal de obras públicas que hiciera acondicionar el lugar donde ellos sesionan que era una roña acumulada desde la época de YPF, hace más de 35 años. Pidiendo donaciones a las empresas dejamos ese espacio en condiciones dignas porque considero que como yo, también son autoridades. Las oficinas quedaron impecables pero los opositores a mi gestión pretenden otra cosa: han nombrado gente que no está dada de alta y que me reclama sueldo y no se les puede abonar nada. Tienen que reclamarle a los que les prometieron trabajo en este municipio que, como los 60 municipios de Salta, no pueden soportar un solo gasto más porque no hay con qué hacerle frente» cerró Guerrero Palma.
Una enérgica desmentida
A raíz del conflicto que generaron las declaraciones de la intendenta de General Mosconi, Ana Guerrero Palma, El Tribuno trató de contactarse con la presidenta del Concejo Deliberante, Norma Cabral, pero no respondió a los requerimientos de este medio.

Quien sí respondió y negó enfáticamente la situación, fue el concejal Horacio Carrizo, de profesión contador: «Desmiento totalmente lo que expresa la Dra. Guerrero Palma. Su costumbre es siempre tirarle la responsabilidad a otros y tiene un montón de problemas personales como un incidente que le pasó en una clínica de Tartagal donde le pegó a una mujer, otro en una zapatería y así un montón de episodios lamentables».
Agregó: «Yo era uno de los concejales que si pedía la autorización para girar en descubierto estaba y estoy dispuesto a votar a favor pero es todo falso lo que ella expresa. Se toma atribuciones que no tiene impidiéndole a gente que trabaja en el concejo Deliberante de que cobre su salario y en todo caso es ANSES la que tendría que tomar esa decisión. Nosotros vamos a agotar la vía administrativa y ahí los afectados se presentarán en la justicia que seguramente va a fallar de manera favorable» expresó el edil».
Carrizo fue enfático al negar «que pretendamos extorsionarla a la intendente para que nos nombre gente; esos 48 que ella menciona son parte del organigrama del Concejo».
