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Media Maratón Salta: Historias de gente común que corren más allá de los tiempos y las distancias

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Está todo listo para la largada, este domingo, desde las 9 de la Media Maratón New Balance Salta 2026

El desafío vuelve a poner a la provincia en el centro del atletismo regional pero, como ocurre en cada edición, el verdadero pulso del evento no se mide en cronómetros sino en historias. Detrás de cada dorsal hay un recorrido personal, una lucha íntima y un motivo que empuja a seguir adelante.

En esta edición, son muchos los protagonistas encarnan ese espíritu: Pedro Mariano Ayala, Jorge Luis Clavel y Facundo Martín Álvarez Villamil son algunos de los ejemplos de vida; Gregoria Rollano es otro caso de superación personal. cuatro corredores, cuatros realidades distintas, con un mismo mensaje: «siempre se puede».

Del límite físico al propósito de vida

Pedro tiene 33 años y una historia que conmueve y moviliza. Supo pesar más de 150 kilos. Hoy, tras un proceso profundo, bajó más de 70 kilos y se mantiene en un estado físico que le permite correr, disfrutar y proyectar.

«Pesaba alrededor de 150 kilos, aunque estoy seguro que en algún momento fue más. A veces la vergüenza te lleva a no pesarte, a no querer enfrentar la realidad», reconoce.

El cambio no fue inmediato ni sencillo. En su caso, la cirugía bariátrica fue un punto de apoyo, pero no la solución definitiva. «Es una asistencia, nada más. El verdadero desafío es sostenerse, no volver atrás. Muchos conocidos bajaron mucho de peso y después hicieron rebote. Por eso es clave la salud mental y la conciencia».

El punto de inflexión llegó con una decisión de vida: formar una familia. «Me casé y ahí empecé a buscar un futuro mejor. Siempre estás luchando cuando tenés un trastorno alimenticio, hasta que encontrás la tecla».

Pero una madrugada cambió todo. El running apareció casi de forma inesperada. «Una madrugada, tipo tres de la mañana, no podía dormir. Estaba con el celular y vi la publicidad de la maratón en Salta. Sin pensarlo, me inscribí ¡me anoté! Después me pregunté: ¿cómo hago para correr 10 kilómetros?».

Ese impulso se convirtió en disciplina. Los primeros entrenamientos fueron duros. «No llegaba, me costaba muchísimo. Faltaban dos o tres meses y sentía que no avanzaba».

La clave fue sumarse a un grupo de entrenamiento. «Ahí cambió todo. Empezás a rodearte de gente que se cuida, que habla de deporte. Eso te contagia».

Su primera carrera también tuvo su anécdota: llegó tarde a la largada. «Largaba a las 7:30 y yo caí 7:40. Me metí como pude entre la gente, hacía un frío terrible. Pero la terminé y la disfruté». Hoy, ya completó los 21 kilómetros y va por más: se prepara para una carrera de 70 km en el sur del país.

«Sin parar»: la batalla contra uno mismo. Pedro resume su filosofía en una idea simple pero poderosa: «La mente todo el tiempo te dice ‘pará, pará’. Ahí es donde tenés que seguir».

Su primer 10K lo completó en poco más de una hora, sin detenerse. «No importa el ritmo. Yo no compito. Solo quiero estar bien y vivir la vida».

Y deja un mensaje claro para quienes dudan: «correr es fácil: es un paso adelante del otro. Aunque sea despacio, pero sin parar».

Mensaje de vida

Jorge Luis Clavel corre con un riñón trasplantado y un mensaje de vida. A sus 30 años, Jorge Luis Clavel lleva casi la mitad de su vida con un riñón trasplantado. Este diciembre cumplirá 15 años desde aquella intervención que le cambió la vida.

«Me trasplantaron en 2011, en Buenos Aires. Fue una oportunidad que llegó en el momento justo». Su historia está atravesada por el deporte desde la infancia. «Desde los 8 años hago actividad física. Me detectaron la enfermedad a los diez, pero seguí con el deporte, adaptándome».

Antes del trasplante, logró evitar durante años la diálisis gracias a un seguimiento estricto. Luego, tras apenas dos meses de tratamiento, llegó el órgano esperado. «Tuve mucha suerte. Era un riñón para tres personas y terminé siendo el receptor».

Disciplina, salud y una bandera; hoy su vida se organiza en torno a tres pilares fundamentales: «La medicación, que es clave para evitar el rechazo; la alimentación e hidratación; y el disfrute de la vida».

Su rutina es exigente: combina gimnasio, running y karate, disciplina que practica desde niño. «La Sociedad Española es mi segunda casa. Paso muchas horas ahí, entrenando y preparándome». Pero su motivación va más allá del rendimiento. «Corro para llevar el mensaje de la donación de órganos. Mostrar que se puede tener una vida normal, hacer deporte, proponerse objetivos».

Su referente es su padre, también maratonista. «Él tiene más de 20 maratones. Fue quien me acercó al running». Este domingo, ambos estarán en la línea de largada de los 10K.

«Voy a correr con la bandera más linda: la de donar órganos es dar vida».

Romper todos los límites

Desde Tucumán llega Facundo Martín Álvarez Villamil, de 33 años, quien vivirá su primera experiencia fuera de su provincia compitiendo en una carrera. Participará en los 10 kilómetros en silla de ruedas, en una disciplina que aún tiene poca visibilidad.

«En Tucumán somos muy pocos los que competimos en silla de ruedas. En algunas carreras hay tres o cuatro como mucho». Aun así, nunca fue un obstáculo para avanzar.

«No tuve problemas para inscribirme. Es una fiesta, así se vive». Su preparación es constante: entrena en plaza y gimnasio durante toda la semana, siguiendo un plan exigente.

«Cuando entreno no pienso en nada. Me concentro en la respiración, en el movimiento. Es un momento único».

El desafío es el de correr solo. Facundo suele competir sin asistencia directa. «Corro solo. A veces, si hay calles complicadas, me ayudan amigos, pero en general me manejo por mi cuenta». Ya fue advertido sobre las dificultades del circuito salteño, especialmente en la subida del Monumento a Güemes. «Me dijeron que hay una parte dura, pero estuve entrenando en altura y con pendientes, así que estoy preparado».

Su mensaje es tan claro como contundente: «Nada es imposible. Los límites están en la cabeza. Si querés hacer algo, podés hacerlo».

La familia es el punto de partida.

En las tres historias hay un factor común: el acompañamiento. Pedro encuentra su motivación en su esposa y su hijo. Jorge destaca el rol fundamental de sus padres, Luis Clavel y Marlina Zamora. Facundo agradece a sus padres, Eduardo Álvarez y Viviana Villamil Nobile, y a su equipo de entrenamiento.

«Llegar a la meta y ver a mi hijo es el verdadero propósito», resume Pedro.

«La Grego», volver a correr después del dolor

Las historias de superación son protagonistas en la media maratón de Salta. Entre ellas, la de Gregoria Rollano se destaca no solo por su esfuerzo deportivo, sino por la fortaleza con la que enfrentó uno de los momentos más difíciles de su vida.

A sus 50 años —cumplido el pasado 10 de noviembre— Gregoria se prepara para correr los 10 kilómetros, una distancia que hoy representa mucho más que una competencia: es la confirmación de que pudo volver.

«Corro 10», dice con sencillez. Pero detrás de esa frase hay un largo camino de recuperación. El 9 de marzo de 2025 sufrió un grave accidente cuando fue atacada por perros, lo que le provocó profundas heridas en el gemelo derecho y en la parte anterior de la pierna. «Me lastimaron prácticamente todo el gemelo derecho», recordó.

El proceso de rehabilitación fue extenso y exigente. Durante meses, Gregoria debió someterse a tratamientos con plasma, rico en plaquetas, en el hospital San Bernardo, asistiendo tres veces por semana hasta lograr cerrar las heridas, que habían afectado las tres capas de la piel. «Gracias a Dios no me tocaron ni los nervios ni los huesos», señala, aunque reconoce que la sensibilidad en la zona quedó expuesta.

Lejos de rendirse, encontró en el gimnasio y en la fisioterapia las herramientas para reconstruirse. «Gracias al profe Roberto Salomón y al trabajo realizado en el Full Center pude asentar la pierna. Eso fue lo que más me ayudó para volver a correr», afirma. La recuperación se extendió hasta octubre, combinando entrenamiento y tratamiento físico.

Con disciplina y paciencia, Gregoria retomó la actividad progresivamente. Volvió a completar 10 kilómetros en la pretemporada que realiza el gimnasio en enero y desde entonces no dejó de entrenar. Sin embargo, decidió ser prudente: aunque su pasión son los 21K, este año optó por una distancia más corta. «Para los 21 hay que estar preparada. Yo no me preparé para eso, pero sí para los 10, para ver cómo responde mi cuerpo», explica.

Para ella, correr va más allá del rendimiento. «Es disfrutar la carrera, compartir con otros, sentir la respiración, el cuerpo. Es un cable a tierra», describe. Su vínculo con el atletismo es profundo: ya ha participado en maratones en Salta, Tucumán y Buenos Aires, y sueña con volver a las grandes distancias.

El acompañamiento fue clave en su recuperación. Gregoria no duda en agradecer a su entorno: su familia, sus hijos, su esposo José Luis, sus compañeros de entrenamiento y al equipo de profesionales del gimnasio. «Cuando me pasó lo del accidente pensé que no iba a volver. Pero el apoyo de todos me levantó», dijo llorando.

También encuentra en el deporte un sentido solidario. «Hay personas que no pueden correr. Yo, que puedo, lo hago también por ellos», reflexiona. Sin embargo, esta vez el objetivo es personal: «Estos 10 kilómetros los hago por mí».

Así, en la línea de largada de la New Balance Salta 2026, Gregoria Rollano no solo participará en una carrera. Correrá contra sus propios límites, contra el recuerdo del dolor, y a favor de la vida misma. Su historia, silenciosa pero poderosa, será sin dudas una de las que marcarán esta edición.

Una carrera, miles de historias

La Media Maratón New Balance Salta 2026 será, una vez más, una celebración del deporte, pero también de la vida. Desde quienes buscan mejorar una marca hasta quienes corren por primera vez, todos comparten algo en común: el deseo de superarse.

Las calles salteñas serán testigo de miles de pasos, pero algunos dejarán huellas más profundas. Como las de Pedro, Jorge y Facundo o «La Grego», que corren con algo más que piernas: corren con historia, con sentido y con esperanza. Si usted los descubre, abrácelo con un grito de aliento a seguir adelante. Porque, como dicen ellos, no se trata de llegar más rápido, sino de no detenerse nunca.