«Pensé que con Cristina me iban a sacar, pero no pasó, me sacó un gobierno liberal» chicaneó Liliana Franco frente a las rejas que protegen a la Casa Rosada.
Después de treinta años de hacer su trabajo en ese lugar como periodista acreditada, le impidieron el paso y no pudo ingresar.
En el momento más álgido de la relación con la prensa del gobierno de Javier Milei, Franco es víctima de una venganza insólita.
