El veranito de alivio post electoral del Gobierno parece haber terminado, con la llegada de marzo el aire se volvió a poner caliente.
Pueden ser tanto los infortunios de Manuel Adorni, las revelaciones del vínculo con Novelli o los pésimos indicadores que arroja la economía, o todo junto, pero el Gobierno se vuelve a encontrar entre la espada y la pared.
Si en octubre lo salvó la aparición inesperada de Donald Trump, ahora el presidente estadounidense parece estar ocupado en otras cosas como para atender el día a día de su seguidor más faldero de sudamérica.
Este clima se percibe en la calle como quedó explícito en las entrevistas que hizo en movilero de Ar12 en la ciudad de Córdoba.
