Tras sufrir una descompensación mientras realizaba una expedición en el volcán Lanín, el cocinero Christian Petersen estableció su base de operaciones para la recuperación en su propiedad ubicada en San Isidro. Este se convirtió en su espacio de refugio hasta que, la semana pasada, volvió a ser internado. Por el momento permanece bajo cuidados médicos en el Hospital Alemán.
Esta residencia fue seleccionada por sus características arquitectónicas, que permiten amalgamar el descanso, la actividad laboral y el ejercicio físico en un entorno que prioriza la funcionalidad y la entrada de luz natural. Las imágenes del interior revelan una estructura diseñada para evitar el aislamiento durante el proceso de convalecencia.
La vivienda destaca por la implementación de ventanales amplios que funcionan como nexo entre el interior y el jardín. Este recurso arquitectónico asegura que la luz solar alcance todos los sectores de la casa, eliminando la presencia de pasillos angostos o zonas oscuras.

Según los registros de la propiedad, la iluminación constante y la vista directa hacia la vegetación exterior están orientadas a reducir los niveles de estrés y fomentar el bienestar del habitante.

La ausencia de barreras físicas facilita una circulación fluida, permitiendo que el chef se desplace con comodidad sin enfrentar restricciones espaciales. Esta configuración ha resultado fundamental para que Petersen mantenga su rutina laboral de forma virtual, gestionando sus responsabilidades profesionales mediante reuniones remotas sin abandonar el entorno de cuidado médico.
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Lejos del formato de un gimnasio comercial, este espacio cuenta con máquinas de ejercicio que se integran a la estética general del hogar. El objetivo de este área es permitir una actividad física controlada y paulatina, esencial para la rehabilitación tras la alerta de salud vivida en la montaña. El ejercicio se incorpora así como un elemento medido de la rutina, evitando exigencias bruscas para el organismo.
La cocina, la última joya

La nueva cocina destaca por su estética campestre y rústica, lograda a través de una presencia dominante de madera con vetas visibles y mesadas de mármol veteado. Este ambiente fue diseñado específicamente para cumplir una doble función: ser el corazón del hogar y, simultáneamente, un estudio de televisión profesional adaptado para la grabación de sus programas.

En el centro del espacio se ubica una isla equipada con anafe de inducción, que funciona como el eje neurálgico donde se prueban ingredientes y se filman recetas.
La iluminación juega un papel clave, con una ventana sobre el fregadero que permite la entrada de luz natural, realzando las texturas de los materiales nobles utilizados en la remodelación.

Detalles como una huevera de alambre en forma de gallina, fruteros con limones y floreros estratégicamente ubicados terminan de definir un ambiente que es, a la vez, práctico para el uso diario y estéticamente cuidado para el consumo audiovisual.
Una casa con espacios versátiles
El jardín exterior cumple una función técnica dentro del esquema de la propiedad. Actúa como un oasis verde que extiende la superficie habitable más allá de los muros, ofreciendo un terreno apto para caminatas breves y momentos de meditación al aire libre. La integración de la vegetación en el paisaje cotidiano de la casa sirve como un respiro visual que acompaña tanto las horas de reposo como las tareas de trabajo a distancia.

Los espacios abiertos, la conexión con la naturaleza y el equipamiento para la salud permiten un balance entre la mente y el cuerpo, facilitando un regreso progresivo a sus actividades habituales. El entorno ha permitido a Petersen procesar el incidente médico y avanzar hacia un regreso pleno a sus obligaciones profesionales y personales.


