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La vacuna contra el herpes zóster podría reducir el riesgo de ACV

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La vacuna contra el herpes zóster, indicada en adultos mayores para prevenir la culebrilla, podría también reducir el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV) y otras enfermedades cardiovasculares, según estudios recientes. En Salta, especialistas advierten que la evidencia es prometedora pero aún no concluyente, y recomiendan interpretarla con cautela.

El interés por esta relación creció en los últimos meses a partir de estudios internacionales difundidos en medios como The Guardian y replicados por Infobae, que señalan que la inmunización podría ofrecer beneficios que van más allá de prevenir la enfermedad. Entre ellos, una posible reducción del riesgo de demencia, infarto y ACV en adultos mayores.

Una revisión de 19 estudios publicada en 2025 encontró que recibir la vacuna contra el herpes zóster se asocia con un menor riesgo de eventos cardiovasculares en comparación con no vacunarse. Además, investigaciones en Estados Unidos detectaron una reducción del 51% en el riesgo de demencia en personas inmunizadas, incluso tras ajustar variables sociales y de estilo de vida.

«Se viene investigando hace muchos años. En general, todo tipo de vacunas, al prevenir cuadros infecciosos, disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares», señaló la neuróloga Gabriela Orzuza, quien se desempeña como directora médica y forma parte del equipo de la unidad de ACV del Hospital San Bernardo.

La especialista explicó que existe un mecanismo biológico que respalda esta asociación: los procesos inflamatorios que generan las infecciones pueden desencadenar eventos vasculares. «Cualquier cuadro inflamatorio puede estar asociado a un accidente de placa, es decir, inflamaciones en las arterias que pueden producir un ACV o un infarto», detalló.

En esa línea, indicó que la evidencia no es exclusiva del herpes zóster. «Esto ya se conoce con otras vacunas como la de la gripe, COVID o neumonía, que también han demostrado disminuir estos riesgos», afirmó.

Evidencia en desarrollo

El virus varicela-zóster permanece latente en el organismo tras la varicela y puede reactivarse años después, especialmente en mayores de 50 años. Esa reactivación genera una respuesta inflamatoria que, según distintas hipótesis científicas, podría favorecer la aparición de eventos vasculares.

Otra de las líneas de investigación sugiere que la activación persistente de virus latentes actúa como un «estrés crónico» sobre el sistema inmunológico, lo que podría acelerar procesos vinculados tanto a enfermedades neurodegenerativas como cardiovasculares.

Sin embargo, Orzuza advirtió que los datos aún deben ser interpretados con prudencia. «Entiendo que se necesita mayor población. Los estudios publicados son en su mayoría en población estadounidense y no en población latina, por lo que se suele ser más cauto antes de incorporarlo a guías médicas», explicó.

Casos y frecuencia

En la práctica clínica, la relación entre herpes zóster y ACV existe, pero no es frecuente. «Es raro que simultáneamente ocurra un evento cerebrovascular durante un cuadro de herpes, aunque puede estar asociado. Hay casos en los que directamente el virus inflama una arteria y produce un ACV, pero es extremadamente infrecuente», indicó.

La especialista subrayó además la relevancia de esta patología a nivel local. El Hospital San Bernardo es centro de referencia para enfermedades neurológicas y recibe pacientes tanto del sistema público como privado. «Hace 11 años que tenemos un neurólogo de guardia para poder abordar esta enfermedad, que es tiempo dependiente, es una urgencia médica y no podemos esperar», explicó Orzuza. Y añadió: «Desde el 2022 contamos con la unidad de ACV, que puede dar respuesta mucho más eficiente, con camas específicas para atender estos pacientes y con un protocolo especializado».

Vacunación

La vacunación sigue siendo clave, tanto para prevenir infecciones como posibles complicaciones. Consultada sobre la indicación concreta de la vacuna contra el herpes zóster para la prevención casdiovascular, Orzuza precisó que en pacientes adultos mayores (no cualquier edad) se indica para prevenir tanto demencia como enfermedades vasculares, aunque insistió en no perder de vista el esquema completo de inmunización: «No olvidarse de las otras vacunas», en referencia a las dosis contra gripe y neumococo.

Además, remarcó que la prevención del ACV no depende de una sola herramienta. «No hay que perder de vista otros factores con mucho peso, como hipertensión, diabetes, colesterol, sedentarismo o tabaquismo», advirtió.

Virus y secuelas

La culebrilla es la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece latente en el organismo tras haber tenido varicela. Puede aparecer años después, especialmente en mayores de 50 o personas con el sistema inmunológico debilitado. Suele comenzar con dolor y luego se manifiesta con erupciones y ampollas en un solo lado del cuerpo. En algunos casos puede generar complicaciones, como neuralgia posherpética, una afección caracterizada por dolor intenso y de larga duración en nervios y piel.