ESPECTÁCULO

La maravillosa historia de Patricio Noé Crom, el "humano soñador" detrás del streaming viral de títeres “Ta bueno che!”

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En un mundo cada vez más atravesado por la inteligencia artificial, con dibujos hechos a partir de promts -como las frutinovelas-, los títeres son quizás el mejor ejemplo de cómo volver a poner el foco en el arte humano, no solo por todo el trabajo manual y artesanal que implica hacer cada uno de los títeres -piezas únicas e irrepetibles-, sino también el conocimiento técnico y creativo para que cobren vida.

Patricio Noé Crom es músico y titiritero: «Es un 50/50, pero capaz la palabra que más me define es hiperactivo».

Con referencias tanto locales/regionales como La Llama que llama y 31 minutos -el reconocido noticiero de Chile-, así como también el gran pionero televisivo internacional de Los Muppets, Patricio Noé Crom se animó a llevar a la pantalla a sus títeres y que cada uno de ellos pueda forjar su propia identidad, sea a partir de algo que sucedía en su cabeza o lo que se le ocurra al titiritero invitado de la fecha: Improvisación al 100 por ciento.

En medio del crecimiento de los canales de streaming y de la cantidad de creadores de contenido de todo tipo, aparecieron ellos: una dupla de títeres de perritos. Existen en el mundo analógico hace cientos de años, pero estos son los primeros títeres que protagonizan un canal de streaming.

Pache y Plumis, la dupla que protagoniza el canal de streaming Ta bueno che!

Revista GENTE visitó los estudios de Ta bueno che! —el nombre que lleva el canal que tiene como protagonistas a Pache y Plumis—, ubicados en medio de la casa de Patricio en Olivos, la localidad en la zona norte del área metropolitana de Buenos Aires.

Los dos mundos de Patricio: la música y los títeres

Patricio Noe Crom es un artista de 40 años cuya vida está atravesada enteramente por su dos pasiones: la música y los títeres. Mientras a los ocho años tomó sus primeras clases de guitarra, que hoy lo lleva a recorrer escenarios del mundo tocando tango, siempre fue muy curioso de las manualidades: “Desde los seis vendía pulseritas o algo manual. Ya cosía y en un momento me di cuenta de que eso era para mí”.

Desde hace dieciséis años Patricio integra un dúo de guitarristas de tango que viaja por el mundo llevando los sonidos de la cultura argentina.

Al atravesar las puertas de su casa, hay un sinfín de objetos repartidos por cada rincón de su hogar: más de 20 guitarras, variedad de cuadros y discos -algunos de su autoría en la dupla de tango que hace con Juan Villarreal-, títeres de todas las formas y todos los estados (más gastados, más viejos, recién hechos, otros sin terminar, otros que fueron perdiendo piezas), pequeñas escenografías y teatros de madera, reflejando a la vez como todo esto confluye en su cabeza. “Y eso que hoy pude ordenar un poco”, remarca entre risas.

Su taller tiene varias estaciones, que van desde maquinas e impresoras 3D hasta instancias de detalles y costura manual.

Su carrera de titiritero comenzó hace poco más de dos décadas, dando sus primeros pasos con una máquina de coser que heredó de su abuela y algunas herramientas de la sastrería de su abuelo: “Empecé de forma muy autodidacta. Pero también tomé un par de cursos. De las diferentes técnicas -marionetas, guantistas, bocones- a mí siempre me gustaron los títeres para televisión”.

¿Cuáles fueron tus primeros trabajos con los títeres?
-Me llamaron para trabajar para el Ministerio de Educación, en actividades y unos viajes educativos que se hacían por el país. Ahí me acostumbré a improvisar, teniendo adelante a veces a 500 nenes, en escuelas gigantes.

Patricio en su taller armando un títere, utilizando la máquina de coser heredada de su abuela, la misma que lo acompaña desde hace veinte años.

“Después fuimos probando con un amigo hacer pilotos para tele, pero que nunca se vendieron. También series, hasta una película que se estrenó en el BAFICI, llamada El ascenso y caída del Chop Chop Show, como un falso documental sobre por qué había fracasado un show que hacíamos por Instagram durante la pandemia. No sé si la vio mucha gente, pero para mí fue aprender cómo puedo armar algo de la nada misma”, describe con orgullo sobre cada una de sus creaciones.

“A mis 40 años mis títeres tienen que ser conocidos por todo el mundo”

Al hablar de cómo inició el canal de streaming que hoy acumula más de 700 mil seguidores en Instagram y 70 mil suscriptores en Youtube, Patricio describe dos situaciones: un cambio en la técnica de títeres y una meta personal a sus 40 años.

Así es el detrás de escena de Ta bueno che!, el canal de streaming viral con los títeres como protagonistas.

“Siempre que viajo con la guitarra -para giras de tango-, me llevo títeres, pero me pasaba que debía despacharlos y no los podía tener encima en el aeropuerto o el tren. Entonces busqué armar un títere que pueda manejar con una sola mano, y descubrí una técnica que hasta ese momento desconocía”. Así nació Monstri, quien inventó la frase «Ta bueno che«: “Es como el alma mater del canal, admite Patricio.

En este cambio de técnica, Patricio se dio cuenta que podía manejar al títere con una mano y sostener el celular en la otra, abriéndose un mundo hasta entonces desconocido: crear contenido para Instagram con sus personajes como protagonistas desde cualquier lugar. “Yo tenía un prejuicio con las redes. Y me di cuenta que me encantaba, porque me hacía jugar todos los días con el títere, improvisando, sin guion, y luego me quedaban en la cuenta todos los videos de mis títeres”.

¿Y cómo fue que armaste todo el equipamiento para un canal de streaming en tu propia casa?
-Es que me había hecho una promesa: a mis 40 años mis títeres tenían que ser conocidos por todo el mundo. Entonces en la semana de mi cumpleaños compré todo. Hice la inversión en equipo, computadoras, cámaras, luces y dije «Bueno, ahora hacemos el intento». 

A poco más de seis meses del inicio del streaming, Patricio proyecta los próximos pasos: nuevos personajes y nuevas aventuras.

Aunque suene impulsivo, cada una de las decisiones de Patricio son metódicas, con un sentido autodidacta que no queda en un deseo, sino que va a fondo y lo inspira a hacer todo lo necesario para convertir en real cada una de sus ideas. “Antes de la compra ya venía estudiando sobre cómo hacerlo responsablemente. Quería ser capaz de hacerlo solo en mi casa, sin necesitar de equipo técnico”, describe y revela que su historial de búsquedas en su celular fue durante meses sobre tutoriales para instalar y configurar cada detalle del canal.

Finalmente el 8 de octubre del 2025 salió su primera transmisión, con poco más de 60 personas conectadas en vivo: “Eran todos mis amigos, mis hermanos… Después, cuando lo miré, dije ‘¡esto es buenísimo!’. Me había quedado lindo, lleno de colores, que los títeres se veían hermosos. Me sentí bien orgulloso, porque le había puesto mucho esfuerzo. Y en tiempo real, no hizo falta edición. Técnicamente todo había salido bien”.

“Me acuerdo que lo hice acá y me fui con mi novia a comer una hamburguesa para celebrar… Tengo esa foto mí, feliz, habiendo streameado en mi casa”, agrega con emoción.

Junto al espacio para el streaming, Patricio tiene su taller, donde entre varias máquinas de coser se luce la que heredó de su abuela, con la que empezó este camino.

Una vez resuelto lo técnico para salir en vivo, pudo comenzar a jugar con su pasión. “El plan fue estar dos meses solo y después empezar a invitar titiriteros, divertirnos, pegar onda entre nosotros y los personajes y que los mismos quedaran como personajes del canal… Así fue que ChuskoLeandro Stazi– uno de los primeros convocados, le dio vida a Plumis, y Javier Cancino, a Cristian, el perro salchicha.

¿Les acercás algún tipo de indicación a los titiriteros invitados antes de salir al aire?
-Este stream no tiene mucha preparación. Cuando vino Chusko, yo le dije: «Éste es tu perro. Quiero que sea uno que tiene origen de barrio pero ahora vive con un influencer». Le pusimos nombre y salió. La personalidad la pone el titiritero. Es así con todos. No hay planeamiento de programas. Cada uno hace lo que quiere.

¿Pero hay condiciones?
-Les pido que «cuiden la técnica». No muestren las cabezas, los brazos, nada. Y hay tres reglas: «No digan malas palabras«, «No hablen de títeres» (nunca se juega el chiste de ‘uh sos un títere’: ellos son perros, ustedes les creen, y «No hablamos de cosas horribles ni de gente horrible«, porque éste es un mundo hermoso. Toda la mierda está afuera de este stream, acá venimos todos a ser felices por una hora.

El efecto de la viralización tuvo todo tipo de impactos. Aunque era algo que deseaba, Patricio no imaginaba que sucediera todo tan rápido y hoy busca sostener el espacio, aprendiendo a delegar nuevas tareas que surgen cada día, en lo administrativo, comercial y legal.

Al posar con su impresionante escenografía, Patricio pide que los títeres que son parte del show no aparezcan en cámara sin su titiritero: una forma de no romper la magia.

“Estoy aprendiendo cómo se tiene que manejar para poder contratar gente y delegar trabajo -describe por momentos abrumado-. Es un laburo aparte. También aparecen cuentas paralelas que suben contenido nuestro, o hacen merchandising ilegal, digamos. En ese caso por ejemplo, terminé contratando una chica para nuestra tienda oficial”, explica.

¿Qué proyecciones tenés con el canal? ¿Vienen nuevos personajes?
-Creo que el programa debe correr así un tiempo más. Recién van seis meses y en el stream faltan muchas cosas por pasar. Me gustaría que en el futuro cercano aparezcan los personajes femeninos, los gatos, las perras y más personajes también, porque yo tengo ganas de construir títeres, que es de las cosas que más me gusta. Y, claro, ahora, con tanto trabajo, no me puedo sentar a coser.

A eso se suman posibilidades por fuera del streaming con los titiriteros y sus personajes: “Vamos a hacer teatro, que eso es algo que desde siempre estuvo planeado, pero bueno, ahora, por suerte, espero que tengamos público. También hay mucha gente de Latinoamérica -México y Ecuador- que nos llama para hacer teatro afuera, algo que se está viviendo mucho por allá”.

Patricio remarca el valor de lo sucede en vivo con los títeres: «Eso que ves, sucedió. Sí, había un tipo debajo manipulándolo, pero eso que vos ves sucedía. El títere cantó, hizo el chiste. Eso para mí es muy hermoso».

En un presente de tanta digitalidad, con la IA que se plantea como reemplazo de mucha actividad humana, ¿te imaginas que pueda impactar en el mundo de los títeres?
-Yo soy un humano soñador que tiene dos visiones sobre eso. Una, que hoy ninguna tecnología puede superar al títere en un streaming. No hay dibujos animados que respondan el chat, que la gente los vea, que interactúen con los humanos en vivo, que los toquen, que los huelan. Y dos, es un pensamiento que tenía mi padre.

-¿Cuál es?

-Mirá, nosotros nos prendíamos a full en el Nintendo a los primeros juegos de fútbol e incluso más tarde llegó la PlayStation, que se veía un poquito mejor. Pero después salió uno en los fichines que tenían una pelota, que era básicamente una pelota atado un palo, y todo volvió a ser menos artificial. Entonces mi viejo me decía: «Esta tecnología va a seguir avanzando hasta que te des cuenta que podés agarrar la pelota e ir a jugar en el parque. Y ése va a terminar ‘siendo’ la mejor tecnología del mundo»… Bueno, con los títeres lo pienso y siendo así. Es el dibujito como primera etapa, luego la animación 3D, la robótica… hasta que yo podés poner el títere de un perro en la mano y tenerlo con vos, sentirlo, moverlo y hacerlo hablar como yo quieras… La gran pregunta es: ¿Cuál preferís?

Fotos: Diego García