El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido en El Tipal en agosto de 2023, tuvo ayer como única testigo a María del Valle Jiménez de los Ríos, en la apertura de la audiencia que tiene como imputado a José Eduardo Figueroa, esposo de la víctima. Fue un testimonio duro: «Yo no imaginé la magnitud del miedo que ella le tenía», dijo en un tramo. También pidió que se le aplique la pena que corresponde: cadena perpetua. Al costado, estaba el acusado. Mercedes murió tras recibir goles y ser asfixiada.
La jornada había comenzado a las 8.30 con las formalidades previstas, pero durante la mañana se extendieron cuestiones técnicas vinculadas a la organización del debate, entre ellas la modalidad y fecha de la reconstrucción del hecho en el lugar del crimen y el orden de los testigos. Recién cerca de las 14, la madre de la víctima ingresó a la sala.
Lo hizo con paso sereno, luego de una espera prolongada. Frente a los jueces, Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, dejó desde el inicio una definición que atravesaría todo su relato: dijo que no siente odio, pero pidió que se sepa la verdad y que el acusado reciba la pena que corresponde por lo que le hizo a su hija.
Relación marcada por insultos
La declaración de Jiménez de los Ríos se extendió hasta las 17. A lo largo de esas tres horas, reconstruyó el vínculo entre Mercedes y José Eduardo «Jota» Figueroa, el clima de miedo que se intensificó en los días previos. «Yo no imaginé la magnitud del miedo que tenía», dijo en un tramo central de su exposición.
Describió una relación marcada por insultos, que con el paso del tiempo Mercedes había llegado a naturalizar. Con posterioridad, y a partir de lo ocurrido, pudo advertir otras formas de violencia que en su momento no había identificado con claridad, entre ellas la económica. .
«Estoy muy mal, no me hagas bajar»
Uno de los momentos más reveladores de su testimonio fue la reconstrucción del sábado anterior al crimen. Ese día, Mercedes la visitó, pero se negó a bajar del auto. «Estoy muy mal, no me hagas bajar», le dijo. Hasta entonces, la madre reconoció que incluso había intentado persuadirla de enfrentar la situación con su esposo, también pensando en sus hijos. Sin embargo, ese episodio marcó un punto de inflexión.
Según declaró, en ese encuentro su hija le expresó con claridad el miedo que sentía y le describió a Figueroa en un estado alterado. «Me decía que él estaba endiablado», recordó.
Ese temor, además, no era un hecho aislado. También había sido compartido con su hermana Rosario, quien vive en España. En esos intercambios, Mercedes le había confesado que atravesaba una situación de miedo y que había sufrido agresiones físicas dentro de la relación.
La mujer también relató que su hija, en distintos momentos, había intentado alejarse. Recordó que en una noche se fue de la casa junto a dos de sus hijos, y que había manifestado su intención de separarse.
El día del femicidio de Mercedes
El día del crimen, el 4 de agosto de 2023, la secuencia comenzó con un mensaje de audio de WhastsApp que recibió mientras se encontraba trabajando. Según precisó, fue enviado por Figueroa a las 8.52 y tenía una duración de unos 48 segundos.
En el mensaje, el acusado dice: «María, perdón, no aguantaba más», y agrega: «Ella hace mucho que elige a otros hombres». También le pide que cuiden a los hijos de la pareja. Jiménez de los Ríos interpretó en ese momento que Figueroa podía atentar contra su propia vida. Dijo que su voz sonaba angustiada. Le respondió pidiéndole que se tranquilizara y que pensara en sus hijos.
Ese fue uno de los únicos dos mensajes que, según su testimonio, envió Figueroa esa mañana. El otro fue dirigido a un amigo suyo, Andrés Cuneo, quien junto a Francisco Vázquez salió a buscarlo en paralelo con la familia de la víctima.
A partir de ese audio se activó la búsqueda. La mujer llamó a su hijo Francisco Kvedaras, quien le dijo que buscara a su novia, Agustina Rodríguez Ibarra, médica.
Primero se dirigieron a la vivienda de la pareja. Allí, la empleada indicó que no estaban. Sin embargo, observaron elementos que les resultaron llamativos. Las llaves estaban colocadas y tanto en la camioneta como en la moto de Figueroa.
Dentro de la casa, la computadora estaba encendida y figuraba un turno de tenis programado para las 11 en una cancha del barrio. En ese momento, aún creían que Mercedes podía encontrarse en el gimnasio o realizando alguna actividad en la zona, incluso subiendo el cerro Elefante.
Luego se sumaron a la búsqueda a la madre de Agustina, Mercedes Ibarra. Regresaron a El Tipal en un intento por reconstruir los movimientos de la pareja. Pidieron a la garita del barrio privado si podían ver las cámaras de seguridad, para ver si ella o él habían salido del barrio.
La madre de Mercedes los llamaba y ninguno atendía el teléfono, la desesperación crecía. Ahí otros de los hijos de Jiménez de los Ríos, que estaba en Buenos Aires. le dijo que había rastreado la ubicación del celular, que estaba cerca de la casa del padre de Figueroa.
«Vi que se llevaron a mi hijita en una camioneta blanca, estaba muerta»
El desenlace llegó poco después. Ambos estaban en el auto de Mercedes Kvedaras. Su madre se desplomó al ver la escena. «Vi que se llevaron a mi hijita en una camioneta blanca, estaba muerta».
De acuerdo con la investigación, el crimen se habría producido entre las 8 y las 9 de la mañana, en una franja temporal que coincide con el envío del audio.
Figueroa llega a juicio imputado por el homicidio doblemente calificado de su esposa, de 37 años. La autopsia determinó que la mujer murió por asfixia mecánica mixta, producto de una combinación de estrangulamiento y sofocación, y que presentaba múltiples lesiones en el cuerpo. Desde el inicio, la fiscalía encuadró el hecho como un femicidio.
El tribunal está integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans. La fiscal de la Unidad Fiscal de Femicidios es Luján Sodero Calvet.
En representación de la familia de la víctima intervienen como querellantes Jorge Ovejero y Carlos Oliver. La defensa del acusado está a cargo de Juan Casabella Dávalos y María Gabriela Martínez, mientras que la Asesoría de Incapaces está representada por Martha Bustos.
