La escena duró apenas minutos, pero dejó al descubierto algo más que un intento de robo: detrás de la fuga apurada y el botín improvisado, había un hombre que ya era buscado por la Justicia de otra provincia.
Todo comenzó en la noche del barrio Autódromo, cuando dos personas ingresaron a un supermercado con una intención clara: llevarse la recaudación. No lo lograron. La reacción fue otra: provocaron daños en el local y escaparon con mercadería, en una maniobra desordenada que terminó activando un operativo de escala.
La alerta al Sistema de Emergencias 911 puso en marcha un despliegue inmediato. Con los primeros datos y el análisis de cámaras de seguridad privadas, los investigadores lograron reconstruir el recorrido de los sospechosos, que huyeron en motocicleta.

Ahí entró en juego el trabajo coordinado. Efectivos de Seguridad Urbana, junto a Motoristas del Centro de Coordinación Operativa y otras Unidades Especiales, cerraron el cerco en la zona. En poco tiempo, uno de los implicados fue localizado y detenido en inmediaciones de su domicilio.
Pero el dato que cambió la dimensión del caso apareció después. Al verificar su identidad, se confirmó que el hombre, de 33 años, tenía un pedido de captura vigente de un juzgado de Tucumán. No era un hecho aislado: arrastraba causas pendientes.

Mientras tanto, el segundo sospechoso logró escapar y sigue siendo buscado. La investigación quedó en manos de la Dirección General de Investigaciones, con intervención de la Fiscalía Penal, que avanzará en la imputación y en la reconstrucción completa del hecho.
En este caso, la fuga terminó siendo el principio del fin de este hombre buscado por la justicia tucumana.
