Buenos Aires, 30 noviembre (NA) — Un proyecto de ley presentado en la Legislatura bonaerense por la diputada del kirchnerismo Lucía Lorena Klug (Unión por la Patria), cercana a Juan Grabois, generó un escándalo en el sector agropecuario al proponer cobrar un «impuesto» al gas metano que emiten las vacas durante su proceso digestivo.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la iniciativa busca crear la «Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires (TAMBA)», que obligaría a los productores ganaderos a pagar en función de los kilogramos de dióxido de carbono equivalente (CO₂e) emitidos, calculados en relación a la cantidad de cabezas de ganado.
EL RECHAZO DEL CAMPO Y LA INVIABILIDAD TÉCNICA
El proyecto, presentado como un esquema de «Responsabilidad Extendida del Productor» para mitigar las emisiones, generó una condena inmediata del sector rural.
* CARBAP: La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) fue tajante. Su presidente, Ignacio Kovarsky, sentenció: «Cobrar por respirar a las vacas no reduce emisiones, reduce producción», rechazando una nueva carga impositiva sobre la ganadería bonaerense.
* Oposición: El diputado provincial Luciano Bugallo (Coalición Cívica) calificó la iniciativa como un «impuesto a los pedos de las vacas» y denunció que el proyecto es impracticable porque no existe tecnología accesible y verificable para medir las emisiones de metano individualmente en cada establecimiento ganadero.
Klug argumentó que la ganadería representa el 19% del metano provincial. Sin embargo, fuentes legislativas aseguran que el proyecto no tiene apoyo de otros bloques y que su futuro parlamentario es «casi nulo» debido a la falta de consenso y las objeciones técnicas.
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