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Del duelo al músculo: Ximena García Spitzer canalizó el dolor en fisicoculturismo

Buenos Aires, 30 de noviembre (NA) — La conmovedora historia de Ximena García Spitzer revela un camino de supervivencia y profunda reinvención tras la devastadora pérdida de su hijo por suicidio hace siete años. Enfrentada a un dolor que la paralizaba, eligió la vida y encontró en el fisicoculturismo una disciplina extrema para canalizar su sufrimiento, buscando inicialmente una distracción para su mente.

Ximena, durante una entrevista por Splendid AM 990, a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, relató que ante el golpe tan fuerte de la vida, uno busca la manera de salvarse, tirando «manotazos de ahogado a ver qué es lo que te puede sacar de semejante dolor». Tras intentar diversas vías, se encontró en una encrucijada entre rendirse o seguir: «No me quería quedar, no era mi elección tenía que elegir si seguir o no seguir y elegí vivir, elegí vivir en honor a mi hijo, elegí vivir en honor a mi hija».

En la búsqueda de cómo cargar con ese dolor que la paralizaba y la dejaba «muerta en vida», Ximena decidió ir a un gimnasio con la esperanza de generar serotonina y dopamina, siempre esquivando la medicación porque no quería ser un zombi. Lo que comenzó como un intento químico se transformó en una disciplina rigurosa: «el dolor del cuerpo por momentos distraía al dolor del alma».

El entrenamiento se volvió una vía para transformar su cuerpo en una fortaleza. La atleta explicó que los entrenamientos de «tres, cuatro horas, muy duros» la llevaban a sacarse momentáneamente del sufrimiento. Respecto a la velocidad con la que logró mutar, Ximena confiesa que «hay cosas que yo no puedo explicar porque yo creo que cada músculo es dolor, es el dolor que yo llevo adentro, es la bronca que yo llevo adentro, porque así entreno, entreno con ese dolor». Reconoció que entrena con bronca y que levantar peso es su manera de «sacarse mucha bronca».

Este proceso de transformación física y espiritual no solo le permitió seguir viviendo, sino también competir a nivel internacional en la categoría «bikini». A seis meses de iniciar el entrenamiento, ya estaba compitiendo en Diema, y a los nueve meses ganó el Nacional en Buenos Aires. Ella afirmó que un cuerpo fuerte podía resistir mejor la embestida y que «con una mente fuerte el cuerpo es de plastilina».

Hoy, Ximena asegura que el dolor nunca desaparece, pero se aprende a convivir con él. Encontró nuevamente la felicidad y la alegría sin ser totalizada por la tragedia: «se puede seguir y se puede volver a sonreír». Remarcó que, si bien siempre llevará ese dolor, lo hace «dignamente» y «sin ser una víctima». Este proceso la llevó a reajustar sus prioridades, aprendiendo a «no amargarse por cosas pequeñas» y a «respetar el dolor ajeno».

Actualmente, Ximena se prepara para competir en la NPC, una categoría de atletas avanzados, tras clasificar en Mar del Plata. Su próxima meta es el Mundial en Buenos Aires el 12 de diciembre. Para ello, ya comenzó una dieta estricta, la cual ya domina debido a las múltiples competencias: «Le agarré la mano ya, yo ya sé lo que mi cuerpo».

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