Buenos Aires, 31 julio (NA) — La política de apertura a importaciones con bajos aranceles, impulsada por el Gobierno, desató un furor comercial en Argentina: el auge de los fardos de ropa importada, abastecidos principalmente por plataformas chinas como Shein, Temu y AliExpress. Este fenómeno de consumo masivo contrasta fuertemente con la crisis de la industria textil local, que se encuentra al borde del colapso.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la competencia de precios bajos ha generado un impacto demoledor en el sector: la industria textil reporta el cierre de 68 pymes, la pérdida de 4.000 empleos y unas 900 suspensiones, con la capacidad instalada trabajando a solo el 40%.
EL NEGOCIO DEL FARDO: ROPA A PRECIO DE REMATE
El novedoso mercado se nutre de ropa seminueva o con fallas mínimas, comercializada por peso a través de plataformas. Estos fardos se han convertido en la principal alternativa a los canales tradicionales, vendiéndose mayoritariamente en ferias informales como La Salada y la Avenida Avellaneda (Flores).
Los precios de remate explican el fenómeno:
* Fardo de 20 kg (80-100 prendas): Se ofrece a aproximadamente $800.000.
* Fardo Shein: Se consiguen lotes de 50 prendas a $400.000, lo que deja el costo por unidad en apenas $8.000 pesos, un precio inigualable para la producción local.
Este modelo de negocio, que tiene a plataformas como TikTok como vidriera principal para revendedores, refuerza la dependencia de importaciones y desplaza a los productores argentinos, incapaces de igualar los costos de la ropa importada.
CONTEXTO: LA ROPA MÁS CARA DE LA REGIÓN
La apertura a la importación se aceleró luego de que el Gobierno, en marzo de 2025, dispusiera la baja de aranceles de indumentaria y calzado (del 35% al 20%) y telas (del 26% al 18%). La medida buscó fomentar la competencia y desalentar los elevados precios locales.
Informes previos habían revelado que una remera de marca internacional en Argentina costaba hasta 310% más que en España y 95% más que en Brasil.
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