“Estoy destrozado”. Estas fueron las únicas palabras de Fausto Giordano, de 20 años, durante la audiencia del jueves pasado donde se le dictó prisión preventiva por la tragedia en Casilda, que dejó como saldo la muerte de un joven de 24 años y tres chicas de 17. La madrugada del 27 de junio, el grupo salió de un boliche y se dirigió a Rosario para comer hamburguesas, planeando luego regresar a sus hogares en Zavalla y Pérez. El coche, un modelo 208, pertenecía a Ramiro Tripiana, de 24 años, pero, según testimonios y grabaciones de cámaras de seguridad, fue Giordano quien tomó el volante. Al parecer, fue el único de los seis ocupantes que utilizó el cinturón de seguridad. Detrás de ellos, un Peugeot que pertenecía a otros jóvenes conocidos del grupo también partió, aunque luego hizo una parada en la banquina y regresó, posiblemente reconsiderando su plan de ir a un McDonald’s. Finalmente se detuvieron en una estación de servicio para cargar combustible. Desde la distancia, un camionero vio el momento en que el 208 desapareció en una curva de la ruta S26, donde más adelante hay un cruce ferroviario. No se detuvo porque no observó nada fuera de lo normal, pero se comunicó al 911. “Me parece que pasó algo”, comentó en una llamada que quedó registrada. El accidente ocurrió cerca de las 5:30 de la mañana, cuando el coche se encontró entre la maleza, a pocos metros de unos carteles publicitarios, habiendo volcado y partido en dos. Cuatro de los jóvenes fueron expulsados del vehículo: Tripiana, Lola Gironacci (17), Sabrina Jazmín Correa (17) y Zaira Mariel Lunge (17). La novia de Giordano, Mora W. (17), quedó atrapada entre los hierros y fue trasladada en helicóptero a un hospital en Rosario, donde permanece con una grave lesión medular. Estela, su abuela, relató que “lo único que ella recuerda es que la sacaron del auto y que la mantuvieron despierta, este chico Fausto le habló todo el tiempo para que no se desvaneciera”. La tragedia continuó cuando, con el paso de las horas, las vidas de los jóvenes fueron apagándose. La primera en fallecer fue Lola, originaria de Zavalla, quien estaba próxima a egresar del secundario junto a su mejor amiga Sabrina, hija de un oficial de policía, que murió en la madrugada del 28 de junio. Ramiro, del barrio Pérez, fue el segundo en perder la vida, seguido por la cuarta víctima, Zaira, quien también residía en Pérez. A los jóvenes se les realizó un análisis de sangre para comprobar el consumo de alcohol y drogas, detectándose un nivel de alcohol de 0,93 g/l en Giordano, obtenido cuatro horas después del siniestro, lo que indica que probablemente era superior en el momento del accidente. El análisis toxicológico no reveló sustancias prohibidas. El fiscal Herhet ordenó el secuestro de los teléfonos celulares del grupo, encontrándose cinco iPhone en total. Se supo que el dispositivo de Ramiro emitió una alerta a las 5:17 a su familia, activándose la función de detección de choques que contacta a emergencias tras un accidente. Diez minutos después, se registró la llamada del camionero al 911. Al llegar los bomberos, la policía y los paramédicos, encontraron a Giordano herido y sangrante pidiendo ayuda. Posteriormente, fue internado y dado de alta el 29 de junio, siendo luego detenido y alojado en la Alcaidía Departamental de Casilda. La acusación en su contra es por “homicidio culposo por conducción negligente, imprudente o antirreglamentaria de un vehículo con motor, agravado por la pluralidad de víctimas”, en total cuatro, y “lesiones gravísimas por conducción imprudente”. Giordano cuenta con dos abogados defensores, quienes en la audiencia en los tribunales de Casilda cuestionaron que el joven estuviera al volante, provocando el descontento de los familiares de las víctimas. Las hermanas de Ramiro dejaron en claro: “Todos sabemos que no manejaba mi hermano. Que no ensucie el nombre de mi hermano para liberarse él. Que se haga cargo de lo que hizo”. Adicionalmente, Giordano enfrenta una causa penal por exhibición de armas de fuego en redes sociales. Estuvo en prisión con reglas de conducta durante dos años y su caso está en trámite tras un allanamiento en abril del año pasado. Su abogado, Abichain Zuain, argumentó que su cliente “no declaró porque está en estado de shock” y destacó que eran seis amigos en el auto. Además, señaló que la situación actual del joven es devastadora, dado que tiene a su novia cuadripléjica y ha perdido a varios amigos. Para el fiscal, Giordano condujo de forma “imprudente y negligente”, a “una velocidad inadecuada, bajo los efectos de alcohol”. Por su parte, Mora sigue luchando por su vida. Su madre, Gabriela, se expresó con gratitud hacia la comunidad, agradeciendo por las oraciones y mensajes de apoyo: “Mora está evolucionando bien, está estable y seguimos con mucha fe. Vamos Mora”. Cuando esté en condiciones de declarar, podría aclarar quién estaba al volante en el momento del accidente, aunque las pruebas que incriminan a Giordano se tornan cada vez más comprometedoras.
