El BMW X5 fue uno de esos modelos que ayudaron a cambiar la forma de entender los vehículos familiares de lujo. Cuando apareció a fines de los años 90, los SUV premium todavía no tenían el peso que tienen hoy. Con el tiempo, se convirtió en una pieza clave para la marca alemana y en uno de sus productos más reconocidos a nivel global.

Ahora, BMW prepara una nueva generación del X5, que llegará con una transformación importante en diseño, tecnología y oferta mecánica. La novedad más fuerte será la incorporación del iX5, la primera versión completamente eléctrica del modelo. Es un movimiento relevante, porque marca el ingreso de uno de los SUV más tradicionales de BMW en una etapa donde la electrificación ya no es una promesa, sino una parte central de la estrategia de las marcas.
El nuevo X5 adoptará una imagen inspirada en el lenguaje Neue Klasse, la nueva línea estética y tecnológica de BMW. En el frente se destacan las ópticas con firma luminosa en forma de X, una parrilla de riñones verticales y paragolpes con trazos más marcados. La idea es darle una presencia más moderna, pero sin perder la identidad robusta que siempre caracterizó al modelo.
De perfil, la nueva generación mostrará una cintura más alta, ventanillas más pequeñas y pasos de rueda más marcados. También habrá llantas de entre 21 y 23 pulgadas, según la versión. En la parte trasera, el diseño seguirá la línea de los SUV más recientes de BMW, con ópticas de formato trabajado y una apariencia más limpia.

La gama será una de las más amplias de la historia del modelo. BMW ofrecerá versiones con motores de combustión, opciones híbridas, híbridas enchufables, una variante totalmente eléctrica y más adelante una alternativa con celda de combustible de hidrógeno. Es decir, el nuevo X5 no apostará por una sola tecnología, sino que buscará adaptarse a distintos tipos de clientes y mercados.
Las versiones tradicionales seguirán utilizando motores de seis cilindros en línea, tanto nafteros como diésel. Pero la gran novedad será el BMW iX5, equipado con dos motores eléctricos, uno en cada eje, para ofrecer tracción integral. En su versión 60 xDrive, el sistema entregará 578 CV y contará con una batería de 141 kWh, la más grande utilizada por BMW hasta ahora. La autonomía estimada será de hasta 845 kilómetros.

El interior también cambiará de manera importante. El nuevo X5 tendrá un tablero digital extendido en la parte inferior del parabrisas, una pantalla multimedia central de 17,9 pulgadas orientada hacia el conductor y una tercera pantalla táctil para el acompañante delantero. La cabina será más digital, con mayor protagonismo de las pantallas y una disposición pensada para facilitar el acceso a la información.
BMW también sumará más tecnología dinámica. El modelo incorporará una nueva generación del sistema de gestión de dinámica transversal, encargado de coordinar distintos parámetros del vehículo y de las asistencias electrónicas. Las versiones con paquete M tendrán una puesta a punto más deportiva, mientras que entre las opciones aparecerán la suspensión neumática adaptativa y el eje trasero direccional.

La producción de la quinta generación del BMW X5 comenzará en agosto en la planta de Spartanburg, Estados Unidos, donde el modelo se fabrica desde 1999. Las primeras entregas de las versiones de combustión están previstas para noviembre, mientras que las variantes electrificadas llegarán durante los primeros meses de 2027. La versión de hidrógeno se espera para 2028 en mercados seleccionados.
Con esta generación, el SUV alemán mantiene su perfil de vehículo grande, premium y tecnológico, pero se adapta a una etapa de transición. El X5 ya no será solo un modelo de combustión con algunas versiones electrificadas: será una familia completa, con opciones para quienes todavía prefieren motores tradicionales y para quienes ya están listos para dar el salto eléctrico.



