La descripción de Andrés Malamud podrá ser acertada o no pero lo que llama la atención es la liviandad con que se acepta que un presidente pueda tener severos desordenes psíquicos.
Para Malamud su hermana funciona como una «membrana osmótica” que lo protege ante situaciones que no puede controlar.
Y si bien pensó que en el escándalo de corrupción de Manuel Adorni podría estar perjudicándolo, su resolución vuelve a ponerla en el lugar de salvaguarda del mandatario.
“No me lo imagino a él sin ella. Ella sin él sería una persona normal. Él sin ella no sería normal y capaz que ni con ella lo es” cerró el análisis que enunció sin un dejo de preocupación.
