Magui Bravi habló por primera vez en profundidad sobre su separación de Octavio Cattaneo, su pareja durante casi 15 años y padre de su hijo Galileo. La actriz y bailarina estuvo invitada en El Ejército de la Mañana, el programa de Bondi Live, donde se sinceró sobre el final de una relación que no terminó de un día para el otro, sino después de un largo proceso emocional y familiar.
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La artista, que había confirmado públicamente la ruptura el pasado 17 de abril, explicó ahora que la decisión fue mucho más compleja de lo que se vio desde afuera. “Tomar esa decisión nos tomó un año entero y acomodarnos nos tomó un montón, porque una nueva casa, mucho tiempo juntos, pasar a ser madre soltera es re difícil”, expresó durante la entrevista, dejando en claro que el desenlace fue parte de un desgaste progresivo.
En ese sentido, Magui fue cuidadosa al hablar de Octavio, a quien sigue reconociendo como una figura central en la vida de su hijo. “Siempre era el papá de mis hijos. Yo eso lo supe siempre, conmigo o sin mí”, aseguró, al referirse al vínculo que conservan más allá de la separación. Con esa frase, la bailarina dejó entrever que el final de la pareja no modificó el lugar que Cattaneo ocupa en la crianza de Galileo.
Uno de los momentos más fuertes de la charla llegó cuando le preguntaron si el embarazo y el posparto habían influido en la crisis de pareja. Lejos de esquivar el tema, Bravi admitió: “Y puede ser”. Luego detalló que atravesó un embarazo de riesgo, una cesárea de emergencia y una depresión posparto “muy grande”, una etapa que describió como especialmente difícil tanto física como emocionalmente.
“Para mí fue muy frustrante. Me cuidé toda la vida y ahora que necesitaba mi cuerpo no funcionaba”, contó la actriz, al hablar del impacto que tuvo esa experiencia en su relación con su propio cuerpo. Además, reveló que la lactancia también se convirtió en un desafío: “Yo estaba súper estresada, me costó mucho la lactancia. Todo eso llevó también a que, no solo químicamente, sino que en mi cabeza sentía que no iba a poder y no podía disfrutar de mi hijo”.
La sinceridad de Magui también apuntó a una temática muy presente en las redes sociales: la exigencia de mostrar una maternidad ideal. Según contó, en un primer momento intentó sostener una imagen perfecta de esa etapa. “Yo quería mostrar en las redes una maternidad perfecta, rosa, divina, yo con mi bebé en el cuarto”, reconoció. Sin embargo, con el tiempo entendió que esa representación no coincidía con lo que realmente estaba viviendo.
“Un día dije: ‘Yo tengo que contar la verdad’. Y la verdad es que no la pasé tan bien”, admitió. Al abrirse públicamente, la bailarina encontró una respuesta inesperada: una comunidad de mujeres que habían atravesado experiencias similares y que la acompañaron desde la empatía. “No es poner una foto en redes que estás divina y todo está genial, ojalá hubiese sido así”, reflexionó sobre la diferencia entre la imagen que muchas veces se construye online y la realidad de la maternidad.
La historia de amor entre Magui Bravi y Octavio Cattaneo había comenzado mucho antes de que ella se convirtiera en una figura popular del espectáculo. Se conocieron cuando la bailarina aún no tenía exposición mediática y él mantenía un perfil bajo, alejado de las cámaras. A lo largo de los años, la relación tuvo idas y vueltas, pero logró recomponerse y consolidarse con la llegada de Galileo.
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