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Impecable a los 55: así fue la increíble transformación de un famoso entrenador español

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Luis Enrique, entrenador del Paris Saint-Germain, continúa siendo una de las personalidades más intensas y activas del fútbol de alto nivel, incluso después de haber guiado al club francés a conquistar su segundo título consecutivo de la Liga de Campeones.

A sus 55 años, el técnico mantiene un estado físico destacado y sorprendente, pese a la enorme exigencia que implica dirigir a una de las plantillas más competitivas del deporte mundial.

CÓMO FUE LA IMPACTANTE TRANSFORMACIÓN DE LUIS ENRIQUE

El secreto de su condición física no está en rutinas complejas ni en métodos sofisticados, sino en un hábito simple pero constante: cada 30 minutos se levanta y realiza algún tipo de ejercicio, lo que le permite mantenerse activo durante toda la jornada.

Este enfoque se integra en una filosofía más amplia que combina entrenamiento de fuerza, ciclismo y movimiento continuo, ayudándolo a sostener el nivel de exigencia que también demanda a sus futbolistas.

Antes de iniciar sus actividades en el campo de entrenamiento, Luis Enrique suele comenzar el día con una rutina de ejercicios en casa. En ese esquema incluye flexiones, trabajo de core, ejercicios con el propio peso corporal y entrenamiento de fuerza, lo que contribuye a su movilidad, resistencia y estado físico general.

Para el entrenador, el ejercicio no es una adaptación a su trabajo, sino una base fundamental que sostiene su rendimiento diario.

Otro aspecto poco conocido de su rutina es su vínculo con la naturaleza. En distintas imágenes compartidas en redes sociales se lo ve caminando descalzo sobre el césped en las instalaciones deportivas, una práctica asociada a la conexión con el entorno natural y a la permanencia al aire libre.

Aunque la evidencia científica sobre estos hábitos es diversa, sí se ha relacionado el contacto con la naturaleza con mejoras en el estado de ánimo, la gestión del estrés y el bienestar general.

El bienestar emocional ocupa un lugar central en su vida. A lo largo de su carrera, el técnico ha reconocido la importancia de trabajar con apoyo psicológico y de fortalecer la resiliencia mental.

Fuera del fútbol, su gran pasión es el ciclismo. Cada vez que su agenda lo permite, se lo puede ver pedaleando en París o en su Asturias natal, donde el relieve montañoso favorece este tipo de actividad.

Su afición por la bicicleta incluso le ha dejado consecuencias físicas, como la fractura de clavícula sufrida en 2024 tras un accidente cerca de Gijón. Aun así, continúa utilizando el ciclismo como una de sus principales formas de entrenamiento.

Cuando no puede salir al exterior, recurre a la bicicleta estática para mantener la continuidad de su preparación física.