La agenda original de La Libertad Avanza incluía la discusión sobre el acuerdo para abonar US$171 millones a los holdouts Bainbridge y Attestor, así como el denominado ‘Súper RIGI’, un régimen de incentivos para inversiones que superen los US$1000 millones. Sin embargo, la situación de Adorni ha modificado este panorama.
Tras una reciente entrevista en la que el funcionario intentó justificar el incremento de su patrimonio a través de dinero encontrado e inversiones en Bitcoin, la oposición ha convocado una sesión especial para el martes 23, destinada a debatir su interpelación y una posible moción de censura. Esta sesión se anunció apenas 24 horas antes de la que el oficialismo había previsto para avanzar con sus propios proyectos.
La primera incógnita es si los bloques opositores podrán reunir los 129 diputados necesarios para habilitar el debate. Hasta el momento, esa cantidad no está asegurada. Gran parte de la decisión dependerá de los aliados habituales del Gobierno, especialmente Pro y la UCR, que se muestran reacios a ser los responsables de determinar el futuro político del jefe de Gabinete.
La cautela de los aliados también se debe a las diferencias internas en ambas Cámaras. En el Senado, donde Mauricio Macri mantiene una influencia directa a través de Martín Goerling, líder del bloque Pro, el partido ha mostrado disposición para avanzar con los requerimientos de explicaciones a Adorni. En cambio, en Diputados, Cristian Ritondo prefiere no convertirse en el político que determine el futuro del jefe de Gabinete y ha reservado las críticas más contundentes para Fernando de Andreis, un referente cercano al expresidente dentro del ámbito legislativo macrista.
Una situación similar se presenta en la UCR. Mientras que en el Senado la mayoría de los radicales se muestra favorable a respaldar el avance contra Adorni, en Diputados predominan posturas más cautelosas. La influencia del gobernador mendocino Alfredo Cornejo, uno de los principales intermediarios del oficialismo entre los mandatarios provinciales, se hace sentir, lo que complica la posibilidad de que la oposición obtenga los votos necesarios para alcanzar el quórum.
La situación se tornó aún más delicada para los diputados aliados luego de que el Senado decidiera postergar por una semana la discusión sobre Adorni. En una reunión entre jefes de bloque, la oposición acordó, junto a la senadora Patricia Bullrich, postergar el debate y establecer que la interpelación se llevaría a cabo recién el 2 de julio.
Esta decisión ha incrementado la presión sobre la Cámara baja. Por lo tanto, dentro de los bloques dialoguistas crece la propuesta de evitar cualquier acción que les obligue a asumir el costo político de activar el proceso contra Adorni, permitiendo que el Senado sea quien tome la iniciativa.
A esta discusión política se suma otra de carácter reglamentario que preocupa especialmente al oficialismo. Algunos sectores de la oposición argumentan que la interpelación, seguida de una eventual moción de censura, no requiere seguir el circuito habitual de comisiones ni los dos tercios necesarios para ser tratada sobre tablas. Señalan que el artículo 101 de la Constitución establece un procedimiento específico que sólo exige la mayoría absoluta de cada Cámara.
Esta interpretación fue planteada en el Senado por el jefe del bloque peronista, José Mayans, y fue aceptada por las demás bancadas, incluido el oficialismo. ‘Si se reúne una mayoría, habría una interpelación y eso podría llevar, o no, a una moción de censura’, reconoció Bullrich al finalizar la reunión de labor parlamentaria.
Este precedente aumenta la presión sobre Martín Menem. Si la Cámara baja adopta el mismo criterio, la oposición podría promover una interpelación sin necesidad de seguir el trámite legislativo regular.
El diputado Maximiliano Ferraro fue uno de los primeros en articular esta estrategia: ‘La próxima semana debemos abrir el recinto, reunir a 129 diputados y votar su interpelación con moción de censura. No hace falta ni comisiones ni dictámenes’, afirmó.
Para el oficialismo, la prioridad inmediata es bloquear la sesión solicitada por la oposición para el martes. Si su táctica tiene éxito, cada vez son más quienes consideran poco conveniente abrir el recinto al día siguiente para discutir el acuerdo con los holdouts y el ‘Súper RIGI’. Tienen temor de que cualquier sesión se convierta en una oportunidad para que la oposición avance contra Adorni.
Por el momento, nadie quiere adelantarse a una resolución. ‘Lo definirá la mesa política’, comentó un referente libertario consultado sobre la posibilidad de mantener la sesión prevista para el miércoles. Mientras tanto, los dos proyectos que el Gobierno esperaba convertir en logros legislativos quedan en suspensión, en espera de que se resuelva la crisis que afecta a su jefe de Gabinete.
