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El día que Beto Casella encontró a un emblema del Mundial Argentina 78: "Fueron varios días buscándolo hasta dar con él"

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Hay una historia que nació bastante antes del Bautista Casella (66) mediático, aunque señalarlo así suene extraño, ya que también tiene que ver con los medios. Nos referimos a su historia como cronista de información general, uno de los privilegiados recorridos que distinguen a GENTE, donde el vademécum de opciones siempre le permitió al periodista navegar todo tipos de aguas, más o menos turbulentas, pero nunca limitadas a categorías, divisiones o «secciones», como suele definirse el ámbito de la comunicación.

Beto Casella y El día que...
Beto apoyado en casi una decena de tomos que recogen algunas de las ediciones de GENTE en las que participó.

«De las reuniones de sumario donde pensábamos la revista se salía en busca de la cobertura que fuera, a la hora que fuera, con la pilcha que fuera y sin distinción de temática. Toda idea interesante, en GENTE siempre era una posible nota», desanda el actual conductor de BTV, buena televisión (América) y Nadie nos para (Rock&Pop 95.9) su paso por nuestra revista, entre 1994 y 2002, a través, precisamente, de las coberturas y notas que le tocaron en suerte. Cerca de 250 inéditas, según la recorrida que realizamos por el archivo. Una de las que el versátil bonaerense nacido en el partido de Morón nos invita a recorrer: «¡Vengan! (lanza apasionado)».

Beto Casella
La imagen de Alfredo Alfieri, un maestro de la fotografía, que El Gráfico había inmortalizado y cuyo anónimo protagonista -llamado Víctor Del’ Ácquila-, GENTE, con Beto a la cabeza salió a buscar.

«En una época se nos había ocurrido salir a buscar a personas que habían quedado inmortalizadas en una imagen -comienza a anunciar Beto otra de sus legendarias notas en GENTE.. Recuerdo, por ejemplo, la de un soldadito que provenía de una familia que guardaba mucho cariño por el peronismo, y había aparecido haciendo la venia, puchereando, llorando durante el sepelio de Juan Domingo, en los Setenta. Lo cierto fue que un día se nos ocurrió ir por un señor de más de dos décadas más de edad, que había salido en El Gráfico y representaba un símbolo del Mundial 78″, memora.

“Nos obsesionamos por encontrar al muchachito que aparecía en el campo de la cancha de River, al costado del Pato Fillol y el Conejo Tarantini, mientras los flamantes campeones se abrazaban arrodillados. El joven, sin las extremidades superiores, de allí el impacto de la scuencia, expresaba su cariño acercándose, por supuesto sin poder sumarse y entrelazarse con los jugadores. La foto, impresionante, obra del gran Alfredo Alfieri, fue bautizada ‘El abrazo del alma’. Claro, antes se les ponía nombre a las imágenes. De hecho -memora Casella-, todas las que enmarcaban las paredes de Atlántida cllevaban el suyo. Uno entraba a la editorial y se encontraba de un lado y del otro con imágenes inolvidables de periodismo puro: la asunción de Raúl Alfonsín, la nena que lloraba tras la bomba de Hiroshima… En ese edificio de Azopardo 565 se respiraba periodismo«.

Beto Casella
La nota finalmente salió publicada en la edición 1626 de GENTE, del 19 de septiembre de 1996.

“Pronto la pregunta fue: ¿Cómo ubicamos al chico que no tenía brazos y que se se metió en el Monumental el día de la final de la Copa del Mundo 1978? continúa el relato-. Entonces, empezamos por llamar al hijo de Alfieri. ‘Ché, tu viejo había hecho una foto’ tal y tal. ‘Sí, tengo entendido que era un pibe de Florencio Varela, y que su apellido es algo así como ‘Águila’, ‘del Águila’, una cosa así’, nos contó. Era el único dato que teníamos. Así que fuimos a Florencio Varela con el fotógrafo, y de a poquito, preguntando, nos empezaron a decir los vecinos «Sí, me parece que sé de quién hablan’ o ‘Vayan hasta la calle tal, al lado de un quiosco, toquen timbre ahí’… Efectivamente tocamos timbre y apareció un muchacho muy simpático y sin brazos: era Víctor del Águila”.

Continúa Beto Casella: “Pronto nos explicó que de chico, como travesura, se subía a los postes de luz, y que en cierta ocasión uno electrificado le dio un golpe fuerte de corriente y lo hizo caer con los dos brazos carbonizados, al punto que debieron amputárselos. Se había tomado su desgracia con mucho humor. De hecho, tenía dos prótesis que -nos contó- no usaba. Nos había invitado a que lo acompañemos a una vuelta en su coche. Nos preguntábamos ¿cómo manejara? Y lo hacía con los muslos. Era un auto automático importado que había podido traer de afuera siendo discapacitado. Después fuimos a un bar y volvió a asombrarnos con su tremenda habilidad para revolver el café, levantar el pocillo y tomarlo, ¡todo sin las manos! Nos impresionó. No sólo eso: levantaba a Quiniela y se ganaba bien la vida con esa actividad”, sigue asombrándose al revivir la anécdota.

Beto Casella
«Fue una nota muy especial, por la búsqueda y por el personaje con el que nos encontramos. Inolvidable en todo sentido», define el conductor aquella cobertura que compartió con el fotógrafo Jorge Luengo.

«Se trató de otra de mis notas preferidas en GENTE, por su historia y por lo que nos costó hallarlo. Fueron muchos días hasta dar con él -reconoce el experimentado periodista bonaerense-. Esos casos por ahí nos llevaba un mes encontrarlos: llamábamos por teléfono o íbamos a una dirección, y quizá se trataba de un dato equivocado y necesitábamos avanzar por otro lado. Hoy por ahí aparece en Linkedin, Facebook, Instagram y hay formas de conseguir pistas personales, pero en esa época la búsqueda era a pura transpiración, muchas veces frustrarte, hasta que dábamos en la tecla. Como el caso del gran Víctor Del’ Ácquila, un personaje inolvidable para mí”, redondea sonriendo.

«Mi formación profesional periodística pasó por la revista GENTE. Ahí entrenamos y aprendimos la búsqueda de una nota de color, la forma de titular y la manera de impactar desde el título y la imagen. Los que pasamos por ese training conservamos, incluso cuando hablamos por televisión o por radio, cierta forma de hablar titulando«, cuenta entretanto Beto su derrotero en el mundo de las noticias y el entretenimiento, que se extenderá en un pregunta-respuesta frenético con GENTE que -capitaneado por Casella, un maestro de los climas- nos hará saltar del presente al pasado y del pasado al presente como si hubiésemos comprado un abono en el túnel del tiempo.

Beto Casella y El día que...
«Si alguien tiene que escribir una nota sobre el Muñeco Gallardo, hoy va a la cosa digitalizada, a Google o hasta le puede preguntar al chat GPT. En esa época había que bajar al archivo, que se encontraba en el subsuelo de Editorial Atlántida, y pedirles a los chicos del archivo: ‘Dame todos los que tengas de de Gallardo’ o del tema que fueras a cubrir. Y te daban un carpetón entre verdecito y marrón con todas las notas que habían salido publicadas al respecto. Así se trabajaba durante mi época en GENTE; era muy muy muy a pulmón».

-¿Usted venía de Somos, cierto, Beto?

-Tal cual. Una Somos que tras cumplir su ciclo había cerrado. Entonces nos distribuyeron a sus periodistas por diferentes revistas de la editorial. Algunos iban a El Gráfico, algunos iban a Para Ti, algunos a Teleclick, y a Jorge Fernández Díaz, Alfredo Leuco, Any Ventura y a mí nos mandaron a GENTE. Una redacción del lujo.

-Y exi-gente (cuac).

-Exacto. Hasta que te acostumbrabas era muy estresante y demandante. Claro, porque GENTE siempre abordó desde lo que pasaba con el Presidente hasta la historia de una maestra rural, pasando por Dolores Barreiro y Maradona. En GENTE siempre todo fue periodismo, entrevistable, publicable. A vos un día te tocaba un reportaje con Valeria Massa, y al otro con el presidente de Perú, porque además se viajaba a cualquier parte donde pasaba algo.

-¿Fue su gran formación?

-Sin dudas. Sin mis años en la revista hoy no tendría el espíritu de periodista que conservo. Si bien con el show radial y televisivo uno va abandonando un poco la cabeza de salir a buscar la noticia, admito que toda mi formación periodística se la debo a GENTE. Y sí, fue mi gran formación: también fue mi primer escritorio propio.

Beto Casella y El día que...
«En estos tomos puede verse el milagro de conservación del archivo de GENTE».

-¿En serio?

-Atlántida fue mi primer escritorio y mi primer recibo de sueldo, porque yo venía de todo un circuito de colaborador: llevaba una nota al diario El Cronista, otra a SexHumor, pero en Atlántida me ofrecieron un escritorio propio y un sueldo fijo. Además yo había estudiado Periodismo con el único objetivo y deseo final de firmar una notita en una revista, no pretendía más. Así que cuando pude firmar una nota en GENTE pensé. «Ya está, ¡llegamos.!» Todo lo que vino después fue de yapa. Era como «Llegué a GENTE, listo, ¿qué más?».

-¿Dónde, además de en usted, siente que perdura esa «formación GENTE» de la que habla?

-Te podría acercar mil ejemplos, pero va uno reciente: el otro día alguien que tuvo mucho que ver con la historia de la revista, como es Chiche Gelblung (director en los Setenta), desde su programa de cable tiró, mirando a la cámara y refiriéndose a Marcelo Tinelli, una definicióndel tipo: «Se acabó el rating, se acabó la plata, se acabó la familia.» Eso era GENTE, y el propio Chiche -como varios de nosotros- lo tiene incorporado y mantiene vigente. Fue un training espectacular y clave para mi carrera profesional. Sin mis tiempos de gráfica no sé qué hubiera pasado. Ysignificó también un trampolín.

-¿También significó un trampolín, para que el cuarto de siglo siguiente usted se convirtiera en uno de los grandes conductores del país, ¿cierto?

-Bueno, al ser periodista de GENTE me invitaban a distintos ciclos para comentar determinada nota que había hecho o algún tema de actualidad. Como funcionaba bien desde mi lugar de invitado, empezaron a llamarme primero para panelista, luego para ponerme al frente, y así siguió la cosa… Pero, ¿por qué mejor no seguimos viendo aquellas notas del archivo, que realmente me traen unos recuerdos emocionantes?

Producción: Leo Ibáñez (@LeoGente)
Fotos: Chris Beliera (@Chrisbeliera) y

Archivo Atlántida (archivo@atlantida.com.ar)
Estilismo: Lula Romero (@lula.romero.stylist)
Maquillaje y peinado: @nahuelito405 y @sebastiancorreaestudio

Filmación: Candela Casares
Edición de video: Rocío Bustos

Arte de portada: Roshi Solano
 Agradecemos a @giesso, @oggizapatos y a Gimena Lepere

Cobertura de Archivo: María Luján Novella (113903-8464)