El análisis reiteró las observaciones del año anterior en torno al cepo cambiario, las limitaciones en los movimientos de capital y otras barreras operativas, en un marco de elevada expectativa del mercado por la revisión anual de clasificación que la firma revelará el próximo martes.
Actualmente, Argentina está clasificada como un “standalone market” o mercado aislado, la categoría más baja según MSCI. Este estatus fue otorgado en noviembre de 2021, tras la reimposición de controles cambiarios y restricciones a la salida de capitales, afectando así la capacidad de los inversores extranjeros para operar sin restricciones.
El informe del jueves fue seguido atentamente por bancos, fondos de inversión y operadores de Wall Street, ya que actúa como un informe técnico previo a la revisión anual que MSCI realizará la próxima semana. Aunque ambas instancias son diferentes, los analistas consideran que el diagnóstico sobre accesibilidad es una indicación importante que puede anticipar futuras reclasificaciones.
En lo que respecta a Argentina, MSCI volvió a indicar que la información corporativa no siempre está disponible en inglés y subrayó la persistente existencia de restricciones para los inversores extranjeros. Si bien reconoció que la flexibilización parcial de los controles cambiarios, aplicada en abril de 2025, permitió la repatriación de ganancias derivadas de nuevas inversiones en acciones, aclaró que este proceso aún está sujeto a requisitos documentales y que las utilidades acumuladas anteriormente continúan enfrentando limitaciones.
La firma también apuntó que no existe un mercado cambiario offshore para operar con activos argentinos y destacó que las transacciones de divisas siguen relacionándose con operaciones sobre valores negociables. Adicionalmente, reiteró observaciones de informes previos, como la exigencia de presentar documentación en español para abrir cuentas, la escasez de regulaciones y datos de mercado en inglés, así como la limitada competencia entre intermediarios bursátiles, factores que pueden incrementar los costos operativos para los fondos internacionales.
Un aspecto importante mencionado por MSCI fue la estabilidad del marco institucional. El informe indicó que se llevaron a cabo intervenciones gubernamentales que generaron dudas sobre la previsibilidad de una economía de mercado, especialmente en relación con las actividades de los inversores extranjeros.
La falta de cambios en comparación con la edición anterior fue interpretada con precaución por analistas. Sebastián Maril, director regional de Latam Advisors, destacó que el documento publicado este jueves es casi idéntico al de 2025 y afirmó: “Son tres años consecutivos sin mejoras. Esto no significa que eventualmente no puedan subir la categoría de Argentina, pero disminuyen las probabilidades”.
No obstante, la revisión de accesibilidad por sí sola no determina un cambio en la categoría del país. Actualmente, el enfoque del mercado se centra en el informe de clasificación que MSCI presentará el próximo martes, donde podría anunciar un período formal de consulta para considerar una futura reclasificación.
En este marco, un informe reciente de Morgan Stanley indicó que Argentina ha logrado avances que mejoran su posición para aspirar a una categoría superior. No obstante, se estima que una posible inclusión en los índices de mercados emergentes podría materializarse hacia fines de 2027 o durante 2028, con una proyección de ingreso de aproximadamente US$4500 millones hacia acciones argentinas por parte de fondos que replican los índices de MSCI.
Entre las empresas que podrían beneficiarse de estos flujos están YPF, Grupo Financiero Galicia, Vista Energy, Banco Macro, Pampa Energía y TGS. Sin embargo, para que este proceso avance, MSCI sostiene que Argentina aún debe mejorar las condiciones de acceso para los inversores internacionales y consolidar la eliminación de las restricciones que, en los últimos años, han limitado la integración del mercado local con el resto del mundo.
