Notable hallazgo: investigadores argentinos y japoneses confirmaron el hallazgo de una nueva especie de dinosaurio raptor en El Calafate, Santa Cruz.
Tras el análisis de sus restos, se cree que este depredador que vivió hace aproximadamente 66 millones de años y fue bautizado como Kank australis
La noticia tuvo impacto en la comunidad científica internacional ya que no se trata de “otro dinosaurio” más. Los especialistas sospechan que podría aportar pistas claves sobre cómo estaban conectados Sudamérica y la Antártida en plena era de los dinosaurios.
Tal explicaron los paleontólogos, representa el primer raptor identificado oficialmente en la provincia de Santa Cruz.
Su tamaño es similar al de un ñandú grande, caminaba sobre dos patas y contaba con una garra curva y filosa.
Hay un detalle que entusiasma a la comunidad científica: no se parece del todo a los raptores del hemisferio norte, como el famoso Velociraptor, sino que presenta características anatómicas propias que podrían confirmar que en el extremo sur del planeta evolucionaron linajes distintos, adaptados a ecosistemas completamente diferentes.
UN HALLAZGO CINEMATOGRÁFICO
La historia comenzó en 2019 en la estancia La Anita, cuando durante una expedición los investigadores encontraron una pequeña garra fósil que llamó su atención.
Con el paso de los años y nuevas campañas en la zona, los científicos lograron recuperar vértebras cervicales, dientes y otras piezas que terminaron confirmando que se trataba de una especie desconocida hasta el momento.
Allí comenzó a armarse el rompecabezas, vía tomografías computadas y microscopía electrónica para analizar los fósiles con un nivel de detalle extremo.
Ahí encontraron diferencias muy marcadas respecto de otros raptores conocidos: dientes más cónicos, pequeñas estrías particulares y estructuras óseas únicas en el cuello. Eso fue lo que permitió determinar que estaban frente a una nueva especie.
El impacto científico ayuda a reconstruir cómo era la vida en el hemisferio sur justo antes de la extinción masiva que terminó con los dinosaurios.
LA PATAGONIA, CENTRO DEL MUNDO
El descubrimiento también vuelve a poner a la Patagonia argentina en el centro del mapa paleontológico mundial.
Desde hace décadas, Santa Cruz, Chubut y Neuquén vienen entregando hallazgos gigantescos, pero este caso tiene un condimento especial porque conecta directamente con una de las teorías más intrigantes de la paleontología moderna: la posibilidad de que existiera un corredor biológico entre Sudamérica y la Antártida antes de que ambos continentes quedaran definitivamente separados y congelados como los conocemos actualmente.
Dicho de otra manera: este pequeño raptor podría ser una pieza clave para entender cómo circulaban especies entre territorios que hoy parecen imposibles de conectar.
La investigación fue publicada en la prestigiosa revista Journal of Vertebrate Paleontology y estuvo encabezada por especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales, la Fundación Azara y científicos japoneses.
Pero más allá de los papers, los tecnicismos y los laboratorios, hay algo que sigue generando el mismo efecto de siempre: millones de años después, los dinosaurios todavía logran sorprender al mundo.
